El mito del diente por embarazo: qué dice una odontóloga jujeña sobre los cuidados bucales
Te dijeron que cada embarazo te cuesta un diente y te preocupaste. Una odontóloga jujeña lo desmintió y contó qué pasa realmente con las encías, las radiografías y la anestesia durante la gestación.
“Por cada embarazo se pierde un diente” es una de esas frases que circulan de boca en boca y generan temor entre las futuras mamás. Pero, ¿cuánto hay de cierto? La odontóloga jujeña Belén Viera (MP 3106) lo desmintió y aprovechó para aclarar qué cuidados sí hacen falta durante la gestación.
“Uno de los mitos que tienen las embarazadas es que en cada embarazo pierden un diente. Eso no es verdad”, afirmó la especialista, y subrayó que la clave está en la prevención y en los controles periódicos.
¿El embarazo afecta las encías?
Si bien no se pierden piezas dentales por el solo hecho de gestar, los cambios hormonales propios de esta etapa pueden jugar una mala pasada. Según Viera, enfermedades que ya estaban presentes, como la gingivitis o la periodontitis, pueden agravarse.
“Una mamá que ya tiene gingivitis sí puede agravarse y complicarse un poco el cuadro si no tiene una atención odontológica”, detalló. Por eso, recomendó llegar al embarazo con las caries y los problemas de encías ya tratados, y no descuidar los controles una vez que llegó la cigüeña.
Ir al odontólogo: no solo se puede, sino que a veces es necesario
Otro de los miedos más comunes es si una embarazada puede recibir tratamientos dentales. La respuesta de la profesional es contundente: no solo puede, sino que en ciertos casos es imprescindible. Una infección o inflamación sin atender puede traer complicaciones mayores.
“Si una embarazada tiene dolor, tiene infección y necesita, por ejemplo, un tratamiento de conducto para aliviar ese dolor, es necesario hacerlo”, explicó Viera, y remarcó la importancia de contar con un profesional que realice el seguimiento a lo largo de los trimestres.
Radiografías y anestesia: qué se puede usar
Las consultas sobre radiografías dentales y anestesia también son frecuentes. La odontóloga indicó que pueden utilizarse cuando el tratamiento lo requiere, siempre bajo evaluación profesional. En el caso de las radiografías, existen elementos de protección como los chalecos plomados.
La clave, insistió, es no postergar un tratamiento necesario por miedo, ya que una infección sin atender también representa un riesgo.
¿Y después de los vómitos?
Las náuseas y los vómitos del primer trimestre pueden complicar la higiene bucal. Viera dio una recomendación puntual: no cepillarse los dientes inmediatamente después de vomitar, porque en ese momento cambia el pH de la boca. Lo ideal es hidratarse o enjuagarse con agua, esperar entre 20 y 30 minutos, y recién entonces cepillarse con pasta dental.
La especialista insistió en que la prevención, los controles periódicos y la consulta ante cualquier dolor o inflamación son fundamentales para atravesar el embarazo con una buena salud bucal.