El misterioso reptil de ojos gigantes que dominó los mares patagónicos hace 150 millones de años
Un equipo de científicos halló en la Patagonia un ictiosaurio con ojos de 25 cm y mandíbula ultrarrápida. ¿Qué misterios esconde este depredador prehistórico? Descubrí todos los detalles de este hallazgo que sorprende a la comunidad científica.
Un equipo de científicos de la Universidad Nacional de La Plata acaba de revelar un hallazgo que reescribe la historia de los océanos patagónicos: una nueva especie de ictiosaurio con ojos de 25 centímetros y una mandíbula ultrarrápida. El descubrimiento, publicado recientemente, no solo aporta datos inéditos sobre estos depredadores prehistóricos, sino que rinde homenaje a un ícono de la cultura argentina.
¿Qué encontraron en la Patagonia?
Investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP identificaron un nuevo género y especie de ictiosaurio, bautizado Eternauta patagónica. Este reptil marino, que vivió hace más de 150 millones de años, medía entre cuatro y cinco metros de largo, con un cráneo de casi un metro.
El nombre no es casualidad: hace referencia a El Eternauta, la legendaria historieta de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López. Según explicaron los científicos, el animal fue bautizado así porque 'siguió navegando durante 150 millones de años hasta llegar a nosotros'.
Ojos gigantes y mandíbula relámpago
El rasgo más impactante de Eternauta patagónica son sus enormes ojos, de unos 25 centímetros de diámetro. El doctor Lisandro Campos, primer autor del estudio, detalló que analizaron el anillo esclerótico, una estructura ósea que sostenía el globo ocular durante el buceo.
Pero lo más sorprendente es su mandíbula: un mecanismo de apertura y cierre excepcionalmente veloz que le permitía capturar presas pequeñas y ágiles, como peces. Esta adaptación le daba una ventaja única en un ecosistema marino lleno de competidores.
¿Cómo era la vida en los mares patagónicos?
Los ictiosaurios dominaron los océanos del mundo durante 160 millones de años, desde el Triásico hasta el Cretácico. Aunque no eran dinosaurios, convivieron con ellos. Su cuerpo tenía forma de tiburón o delfín, con cola de media luna y aletas para nadar con precisión.
Eternauta patagónica compartía su hábitat con otros depredadores temibles, como plesiosaurios y cocodrilos marinos. Sin embargo, este ictiosaurio habría desarrollado una estrategia única: cazar en profundidades oscuras donde otros no podían ver. Sus ojos gigantes le permitían detectar presas en la penumbra, incluso aquellas que se camuflaban con 'chorros de tinta'.
Un nombre que cruza ciencia y cultura
El nombre Eternauta no solo honra al personaje de historieta, sino que simboliza al animal como 'un navegante del tiempo que persiste a través de los siglos'. El epíteto patagónica destaca el origen del fósil y el legado científico del Museo de La Plata en el estudio de reptiles marinos.
En conjunto, Eternauta patagónica significa 'aquella que navega eternamente'. Un nombre que, según los investigadores, refleja la asombrosa capacidad de este reptil para sobrevivir y adaptarse en un mundo perdido en el tiempo.