El metro cuadrado en Salta cuesta menos de US$1.000, pero casi nadie puede comprar: qué falta

Sebastián Sosa, presidente de RE/MAX Argentina y Uruguay, reveló cuánto cuesta el metro cuadrado en Salta y por qué ni así las familias logran comprar. Su diagnóstico sobre lo que falta cambia la discusión.

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El metro cuadrado en Salta cuesta menos de US$1.000, pero casi nadie puede comprar: qué falta
El metro cuadrado en Salta cuesta menos de US$1.000, pero casi nadie puede comprar: qué falta

El mercado inmobiliario argentino se mueve, pero no despega. Y en Salta la brecha entre lo que cuestan las propiedades y lo que las familias pueden pagar se agranda. Para Sebastián Sosa, presidente de RE/MAX Argentina y Uruguay, el problema no está en el precio de los inmuebles, sino en la imposibilidad de financiar una compra a largo plazo.

En diálogo con El Tribuno, el empresario analizó el panorama nacional, las perspectivas para 2027 y las trabas que enfrentan quienes buscan su casa propia. Su diagnóstico impacta de lleno en la provincia, donde el déficit habitacional llega a 90.000 viviendas, según el dato del Instituto Provincial de la Vivienda que se mencionó durante la entrevista.

"Si vos te ponés a pensar, el metro cuadrado no está caro", sostuvo Sosa. Para respaldar su postura, comparó los valores argentinos con los de otras ciudades latinoamericanas y apuntó que la verdadera traba es la falta de herramientas de financiamiento.

Salta, entre las más baratas de la región

Según sus estimaciones, en Salta el metro cuadrado se ubica por debajo de los US$1.000. En Córdoba, Rosario y Mendoza, en cambio, los valores rondan entre US$1.600 y US$1.800. En Buenos Aires, las referencias pueden superar los US$2.000 por metro cuadrado, mientras que en Montevideo y Ciudad de México se registran más de US$3.000.

"Yo creo que el problema argentino no es tanto el valor del metro cuadrado, sino más bien el acceso al préstamo hipotecario para poder comprarte la vivienda", afirmó.

Créditos: los anuncios que no alcanzan

Sosa también se refirió a los anuncios recientes del Gobierno nacional sobre nuevas líneas de créditos hipotecarios. Si bien consideró que pueden incentivar un mercado que necesita moverse, advirtió que su impacto dependerá de cuántos préstamos se otorguen en la práctica.

"A veces también los anuncios terminan siendo más anuncios que una realidad", cuestionó. Para graficar la dimensión del problema, mencionó Lendark, una plataforma privada vinculada a su grupo que conecta a personas con ahorros con otras que necesitan financiamiento para comprar una propiedad.

Según detalló, la plataforma facilita alrededor de 100 préstamos mensuales, que pueden cubrir hasta el 40% del valor del inmueble, con tasa fija en dólares. "100 préstamos por mes es la nada misma", reconoció. Aun así, aseguró que ese volumen alcanza para ubicar a la plataforma entre los diez mayores otorgantes de financiamiento hipotecario del país.

Como referencia, estimó que el Banco Nación concede entre 1.700 y 2.200 créditos mensuales, mientras que el resto de las entidades mantiene una actividad mucho menor. Para el titular de RE/MAX, esto demuestra que el sistema financiero argentino está lejos de dar respuestas masivas a quienes necesitan comprar una vivienda.

"Si lo que anunció el Gobierno se materializa, por más que no es un montón, va a ayudar", sostuvo. No obstante, remarcó que estas iniciativas pueden generar una mejora temporal sin cambiar las condiciones estructurales del mercado.

En ese sentido, planteó que el acceso a la vivienda debe dejar de depender de programas aislados y convertirse en una política de Estado. "¿Cómo hacemos para que el hogar sea accesible al asalariado? ¿Cómo hacemos para que la gente de a pie pueda comprar su casa?", se preguntó.

También consideró que programas como el Procrear pueden ser útiles, aunque los definió como soluciones de alcance limitado frente a un problema que requiere la participación del Estado, los bancos, el empresariado y la sociedad.

Un mercado que no arranca y la mira puesta en 2027

El diagnóstico de Sosa no se limita al financiamiento. También reconoció que la actividad inmobiliaria de 2026 no cumplió con las expectativas que había al comenzar el año.

Según explicó, el mercado mantiene niveles de movimiento similares a los de los últimos años y no muestra una recuperación significativa. "No es un año que supere al año anterior", señaló, y consideró que la cantidad de operaciones podría cerrar levemente por debajo de lo esperado.

El empresario sostuvo que una de las principales frustraciones del sector fue que no se concretara la recuperación esperada del crédito hipotecario ni una suba sostenida de los valores inmobiliarios. Para 2027, anticipó un escenario de actividad similar al actual, condicionado por la incertidumbre que suelen generar los procesos electorales.

"Las elecciones traen incertidumbre", explicó, al señalar que muchos compradores e inversores postergan sus decisiones cuando no tienen claridad sobre las condiciones económicas futuras. Para Sosa, la continuidad política podría dar mayor previsibilidad en ciertos escenarios, mientras que un cambio de rumbo abriría nuevos interrogantes entre quienes evalúan invertir.

De todos modos, evitó anticipar una recuperación acelerada y aseguró que la empresa se prepara para un mercado exigente.

Argentina necesita multiplicar las operaciones

Otro de los ejes del análisis de Sosa es el tamaño reducido del mercado inmobiliario argentino frente a su potencial. Según sus estimaciones, en el país se realizan alrededor de 300.000 escrituras anuales, una cifra que considera insuficiente para la cantidad de familias que necesitan acceder a una vivienda. Para el empresario, ese volumen debería ser entre tres y cuatro veces mayor.

El impacto de una recuperación de las operaciones no quedaría solo en las inmobiliarias. Sosa aseguró que cada compraventa puede movilizar alrededor de 20 actividades económicas, entre profesiones, oficios y negocios vinculados a la construcción y el equipamiento del hogar.

Mencionó a escribanos, abogados, arquitectos, albañiles, plomeros, gasistas, decoradores y comercios de electrodomésticos. En consecuencia, sostuvo que facilitar el acceso al financiamiento tendría un efecto multiplicador sobre el empleo y la actividad económica. Pero también hizo hincapié en una dimensión que, a su entender, suele quedar fuera de las discusiones económicas: el valor social de la vivienda propia.

"Cuando una familia accede a su techo propio, está comprando un sueño", expresó. Sosa planteó que alcanzar la propiedad de una vivienda puede transformar las expectativas de una familia y generar una mayor sensación de estabilidad y proyección hacia el futuro.

Por eso, insistió en que el problema habitacional no puede abordarse únicamente desde una perspectiva financiera, sino que requiere una discusión más amplia sobre el desarrollo social y económico.

Cómo cambió la venta de propiedades

Finalmente, Sosa analizó los cambios que atravesó el negocio inmobiliario en las últimas dos décadas y destacó el papel que, según su visión, tuvo RE/MAX en la modernización del sector.

Explicó que la incorporación de herramientas digitales, análisis de mercado y nuevos mecanismos de colaboración entre operadores permitió reducir los tiempos para concretar una compraventa.

En ese sentido, aseguró que RE/MAX logró reducir aproximadamente a la mitad los plazos de comercialización de propiedades en Salta y otras ciudades del país. Como ejemplo, sostuvo que una vivienda que antes podía demorar hasta un año y medio en venderse ahora puede encontrar comprador en unos 150 días mediante el modelo comercial de la empresa.

El empresario destacó que uno de los principales cambios consistió en reemplazar las tasaciones basadas únicamente en apreciaciones personales por análisis respaldados en información del mercado.

También resaltó la posibilidad de que diferentes operadores compartan propiedades, contactos y operaciones, manteniendo un único interlocutor para el propietario. Según explicó, esta metodología busca evitar la dispersión de información y acelerar las negociaciones.

A ello se suma el uso de plataformas digitales, publicaciones inmobiliarias con fotografías profesionales y herramientas tecnológicas que permiten ampliar el alcance de las propiedades ofrecidas. Pese a estos avances, Sosa insistió en que ninguna transformación comercial será suficiente para resolver el principal desafío del sector si no se recupera el crédito hipotecario.

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