El método del alquiler fantasma y la moto con la rueda pinchada: cómo estafaron en San Juan
Dos estafadores cayeron en San Juan por maniobras con alquileres inexistentes y motos que desaparecían con la excusa de una rueda pinchada. Una tercera imputada podría quedar desvinculada si no aparecen pruebas en su contra.
Dos hombres fueron condenados este jueves en San Juan por una serie de estafas que incluyeron alquileres de viviendas inexistentes y motos que desaparecían con la excusa de una rueda pinchada. Hugo Esteban Peruzzi y Carlos Samuel Godoy Carrizo aceptaron un juicio abreviado y recibieron penas de prisión, aunque uno de ellos la cumplirá en libertad.
El fiscal Mariano Juárez y el ayudante de defensor oficial Germán Riveros, en representación de los tres imputados, formalizaron el acuerdo ante la jueza Flavia Allende, quien homologó la condena y dictó la imputación.
El alquiler que nunca existió
Una de las víctimas vio en Facebook una publicación sobre una vivienda en alquiler. Contactó a los supuestos oferentes, visitó el inmueble y aceptó pagar. Realizó una transferencia de $150.000 a una cuenta virtual a nombre de Dayana Rocío González, pareja de Peruzzi, y después entregó más dinero.
Pero cuando regresó al domicilio para mudarse, descubrió que había sido engañada: el alquiler nunca había sido real.
La moto, la rueda pinchada y la desaparición
El mismo tipo de engaño se habría repetido con motocicletas ofrecidas por redes sociales. Las víctimas eran citadas, entregaban dinero e incluso otros bienes como parte de pago y, cuando la operación parecía cerrada, aparecía el imprevisto: la rueda de la moto estaba pinchada.
Con esa excusa, uno de los hombres se llevaba el rodado con el argumento de que iba a repararlo. El otro se retiraba poco después. Ninguno regresaba y las víctimas comprendían que habían sido estafadas.
La situación de la tercera imputada
González continúa vinculada a la causa porque una de las cuentas utilizadas para recibir dinero estaba registrada a su nombre. Sin embargo, Peruzzi aseguró que era él quien manejaba esa cuenta al momento de las maniobras y buscó desligar a su pareja de cualquier responsabilidad.
Por eso, la mujer podría ser sobreseída, es decir, quedar definitivamente desvinculada de la causa si durante la investigación no se reúnen pruebas que demuestren su participación en las estafas.