El mensaje que un chico nunca le da a sus padres y que puede salvarlo del grooming
El fundador de Grooming Argentina reveló por qué los chicos no se reconocen como víctimas y cómo un perfil de WhatsApp puede someterlos sin que nadie lo note. La advertencia que dejó sobre lo que pasa en los grupos con más de mil participantes.
El fundador y director ejecutivo de Grooming Argentina, Hernán Navarro, analizó el caso que se investiga en Rada Tilly, donde una madre denunció que filtraron el número de su hija, y puso el foco en una característica que vuelve a estos delitos especialmente difíciles de detectar: "son delitos que son muy sutiles, que pueden pasar desapercibidos, tienen un alto poder para pasar desapercibidos".
En diálogo con Ahora en Comodoro por ADNSUR, el especialista explicó que el reconocimiento de una situación de grooming no sigue un camino lineal, porque intervienen procesos emocionales complejos.
"Damos cuenta desde Grooming Argentina hace más de una década —y esto se sigue sosteniendo— que los chicos y las chicas no se reconocen víctimas, por lo tanto, si se reconocen víctimas, esa situación de develamiento no es lineal. O sea, me entero que soy víctima y voy corriendo y lo cuento; hay procesos internos y emocionales muy fuertes", detalló.
En esa línea, contó que muchas veces la revelación aparece en el ámbito escolar antes que en la casa: "nos toca permanentemente esto de ir a un colegio y por ahí un chico o una chica nos dice que está siendo víctima, pero que no pudo contárselo a su mamá, a su papá, a su psicólogo o psicóloga".
Para Navarro, la clave está en que se trata de delitos que no atacan el cuerpo de manera física, sino la identidad digital: "al ser delitos que no atacan directamente al cuerpo de manera física y que atacan de manera indirecta, pero real, a la identidad digital, tienen ese poder de pasar desapercibidos".
Qué hacer cuando aparece un caso
El referente de la organización remarcó que las instituciones educativas y los entornos familiares suelen carecer de protocolos adecuados de contención. Y puso el acento en un aspecto que define el futuro judicial de la causa: la preservación de las pruebas.
"Por eso es importante que podamos asumir un posicionamiento concreto a la hora de acompañar una situación con herramientas concretas, con un enfoque técnico que nos permita preservar perfiles a la hora de denunciarlos, porque también hay mucha mala praxis, mucha negligencia y esto no nos permite de algún modo avanzar en procesos judiciales", sostuvo.
El especialista advirtió que esos errores tienen una consecuencia directa: casos que nunca llegan a la justicia. "Casos que quedan formando parte de lo que consideramos la cifra negra, que son situaciones concretas que nunca van a llegar a la órbita de la justicia producto de que hubo mala praxis, negligencia, no se recabó la prueba, no se preservó un perfil, etcétera. Por eso estamos frente a delitos que son superadores de las estructuras", afirmó.
Grupos de WhatsApp con más de mil participantes
Consultado por la modalidad detectada en la región, Navarro apuntó a las plataformas de mensajería como vehículo de contacto. "Entiendo que esta situación particular se da por el acceso a grupos de WhatsApp, algo que nosotros venimos denunciando desde el año 2023 como, a mi criterio, la segunda red criminal más grande del mundo después del narcotráfico, que es la pedofilia", señaló.
Según su análisis, quien encuentra en internet ese canal de proximidad va ampliando sus estrategias: "se van adecuando, se van readecuando, van mutando".
El especialista recordó además que durante la pandemia esa red criminal migró primero a los juegos online, donde construía y fidelizaba el vínculo con las víctimas, y después dio el salto a las redes sociales.
A ese cóctel se suma un dato que grafica la indefensión de los menores: la falsa mayoría de edad digital. "No existen niñas, niños y adolescentes en internet: son siempre personas mayores de edad para internet, más allá de que sean personas menores de edad. Con lo cual las configuraciones por defecto no alcanzan una protección real que toda población de riesgo o vulnerable, como son las infancias y adolescencias, deberían tener", explicó.
Sobre el modus operandi, describió una secuencia que se repite: "un perfil agrega a un chico o a una chica a un grupo de WhatsApp, lo somete a contenido sexual y ahí comienza la extorsión; en realidad podría aparecer la extorsión, pero fundamentalmente aparece la coacción".
Y definió el término: "La coacción es cuando alguien obliga a un otro a que haga algo, a que no haga algo o a que tolere algo contra su propia voluntad".
Navarro mencionó que esta mecánica ya fue detectada en Bariloche, Mendoza y Córdoba, donde se identificaron agrupaciones masivas de más de 1.000 participantes, como "Metangente", orientadas a la difusión de material inapropiado.
La pregunta que los padres no hacen
Como parte de las estrategias de prevención primaria —que define como aquella que "opera en la comunidad a efectos de evitar que las situaciones sucedan"—, Navarro presentó recientemente el libro ¿Cómo te fue hoy en internet?, una guía pensada para achicar la brecha de conocimiento entre padres e hijos.
"El libro se llama '¿Cómo te fue hoy en internet?' porque traigo la analogía de cómo te fue hoy en la escuela: un padre le pregunta cómo te fue hoy en la escuela o en el club, pero nunca cómo te fue hoy en internet, porque el mundo adulto sigue mirando la vida en clave física. Todavía no miramos la vida en clave digital. Yo siento que el mundo adulto sigue mirando o pretende mirar la vida digital de sus hijos desde la mirilla; hay una puerta que lo separa", expresó.
El material incluye un glosario de términos y códigos que circulan en entornos virtuales, para que los adultos puedan detectar señales tempranas de riesgo. Un ejemplo es la palabra "gogo", utilizada en juegos online en referencia al ámbito sexual.
"El espacio que no recuperamos como mundo adulto para proteger es un espacio que estamos relegando para que alguien más lo ocupe; y hoy quien está ocupando ese espacio es quien está cometiendo el mal", afirmó.
Para cerrar, el referente de Grooming Argentina planteó tres frentes urgentes: educación digital —"no existe educación digital en las escuelas"—, normativas actualizadas —"la última ley de delitos informáticos de la Argentina data del año 2008"— y políticas públicas efectivas para combatir la vulnerabilidad en una red donde, según remarcó, "no tiene nada de aparente, sino que todo es real lo que sucede".