El mensaje oculto en el pecho de la Virgen del Milagro que casi nadie ve
Cada septiembre, miles de salteños elevan la mirada hacia la Virgen del Milagro, pero casi nadie repara en una inscripción diminuta sobre su pecho. Detrás de esas pocas palabras hay una historia de más de dos siglos que muy pocos conocen.
En plena Novena, cuando las miradas se elevan hacia la Virgen del Milagro, muy pocos reparan en una inscripción diminuta que lleva sobre el pecho. Allí, sobre la imagen más venerada por los salteños, se lee una frase con nombre y fecha: "Tomás Cabrera, la encarnó. Año 1795". Ese registro, que puede pasar inadvertido incluso para quienes la observan desde hace años, guarda una parte clave de su historia.
La palabra "encarnó" suele generar confusión hoy. En el lenguaje de la época, se refería a darle color carne a una escultura, no al tallado completo de la figura. Es decir, Tomás Cabrera fue el encargado de policromar la imagen, de darle ese aspecto realista a la piel.
La Virgen del Milagro fue originalmente una imagen de la Inmaculada Concepción, tallada en madera y representada de pie sobre la luna en cuarto creciente, mientras aplasta al dragón. Con el tiempo, fue modificada para poder vestirla con prendas de tela: se adaptó su estructura y se incorporaron elementos como el cabello postizo. Fue en ese proceso cuando quedó registrada la intervención de Cabrera, plasmada en esa tarjeta sobre el pecho con la fecha de 1795.
Una devoción que nació entre temblores
La historia del Milagro se remonta a 1692. Según la tradición, durante los fuertes temblores de septiembre de aquel año, la imagen de la Inmaculada Concepción cayó desde un nicho ubicado a unos tres metros de altura en el altar mayor, sin sufrir daños en el rostro ni en las manos. El 14 de septiembre fue colocada en el exterior de la Iglesia Matriz para que los fieles pudieran venerarla y, a partir de entonces, comenzó a llamarse Virgen del Milagro.
La devoción también quedó ligada al Santo Cristo que había llegado a Salta un siglo antes. La imagen del Señor del Milagro había sido donada al pueblo salteño en 1592 por el obispo de Tucumán, fray Francisco de Victoria. Según los relatos conservados, llegó a América en un cajón que apareció flotando en el puerto de El Callao, en Perú, junto a otra imagen destinada a Córdoba. Tras los terremotos de 1692, el Cristo fue sacado en procesión y, de acuerdo con la tradición religiosa, cuando cesaron los movimientos de la tierra comenzó a consolidarse la devoción que perdura hasta hoy.
Más de cuatro siglos de fe
Las imágenes fueron coronadas en 1902, en una ceremonia realizada por iniciativa del obispo Linares y con presencia de autoridades de la Iglesia llegadas desde Roma. Desde entonces, la celebración no dejó de crecer hasta convertirse en una de las manifestaciones de fe más importantes de Salta. Los cultos se desarrollan cada septiembre, con la Novena entre el 6 y el 14, el solemne Triduo durante los días 13, 14 y 15, y la tradicional procesión del 15 de septiembre.
Pero entre las coronas, las flores y los ornamentos que cada año rodean a la Virgen, permanece aquel pequeño registro de otra época. "Tomás Cabrera, la encarnó. Año 1795". Una inscripción que la fotografía permite observar de cerca y que conserva, sobre el propio pecho de la Virgen del Milagro, una parte de sus más de dos siglos de historia en Salta.