El mar se comió el terraplén y la Ruta 3 sigue cortada en La Lobería: hasta cuándo durará el desvío
El mar avanzó, se derrumbó una alcantarilla y la Ruta 3 quedó cortada en La Lobería. Vialidad desvía el tránsito por una autovía inconclusa, pero las lluvias complican todo. ¿Hasta cuándo?
Un socavón al borde de la cinta asfáltica obligó a Vialidad Nacional a desviar todo el tránsito entre los kilómetros 1.872 y 1.975 de la Ruta 3, a la altura del paraje La Lobería, en Santa Cruz. La circulación se interrumpió el sábado y sigue igual este lunes, con las lluvias complicando cualquier intento de reparación.
El derrumbe de la boca de una alcantarilla de cemento dejó el vértice de la depresión a pocos centímetros del asfalto, justo al norte del paraje. Por eso Vialidad Nacional dispuso el corte y armó un desvío por un tramo de la autovía inconclusa, que también arrastra sectores deteriorados.
Un desvío con problemas propios
Los vehículos que pasan por la zona deben tomar esa autovía a medio terminar, donde no faltan los baches y las irregularidades. En el punto del socavón, la señalización se limita a tambores que marcan el peligro.
Las intensas lluvias que volvieron la tarde del domingo impidieron confirmar si este lunes podrán arrancar las obras de reparación. El agua complica el terreno y frenó cualquier certeza sobre el inicio de los trabajos.
Mientras esperan, colocan carteles
En la misma jornada del domingo, un grupo de operarios del organismo vial nacional trabajaba en el sector de la autovía colocando postes para carteles indicadores, con un camión equipado con taladro. La imagen contrasta con la urgencia del corte.
El problema no termina en la alcantarilla derrumbada. Hay otros tramos del terraplén costero cercano al paraje que también necesitan relleno, para evitar que las marejadas sigan desmoronándolos. Cada temporal suma presión sobre una costa que retrocede.
El avance del mar, un problema que no se detiene
Los nuevos derrumbes vuelven a mostrar el constante avance del mar sobre toda la costa atlántica. El ejemplo más elocuente está en lo que queda de la antigua estructura del paraje La Lobería: prácticamente solo sobreviven algunas paredes.
Por ahora, el tránsito seguirá desviado y los conductores deberán atravesar el tramo inconcluso de la autovía. No hay fecha confirmada para la reparación, y el clima no ayuda.