El mapa religioso argentino se reconfigura: menos católicos, más evangélicos y un récord de personas sin filiación
Un estudio de la UBA revela que los católicos caen al 57,7%, los evangélicos crecen al 17,7% y los sin religión alcanzan un récord del 22,4%. ¿Qué pasará con la visita del Papa?
La llegada del papa León XIV al país, prevista para fin de año, encontrará una Argentina espiritualmente transformada. Un nuevo estudio del Barómetro de las Religiones de la UBA revela que los católicos ya son apenas el 57,7%, mientras que los evangélicos crecen al 17,7% y los que no adhieren a ningún credo alcanzan un récord del 22,4%.
El relevamiento nacional, dirigido por Juan Esquivel, muestra que la caída del catolicismo es sostenida: en 1960 eran el 90%, en 2008 el 76,5% y en 2019 el 62,9%. En paralelo, los evangélicos pasaron del 9% al 17,7% en el mismo período. Pero el dato más impactante es el crecimiento de los “sin religión”: de 11,3% en 2008 a 22,4% hoy.
¿Quiénes son los que abandonan la fe institucional?
El fenómeno no implica ateísmo masivo. De los sin religión, solo el 4,4% se declara ateo; el 4,8% es agnóstico y el 13,2% mantiene creencias espirituales. Esquivel explica que “la mayoría sigue creyendo en Dios y practicando rituales, pero rechaza las etiquetas institucionales”. La tendencia es global: en países como República Checa, Estonia y Países Bajos, los sin filiación ya son la primera minoría.
Los jóvenes son el motor del cambio. Entre 16 y 29 años, solo el 44,6% se identifica como católico, mientras que los evangélicos captan al 23,6% y los sin religión al 31%. En contraste, entre mayores de 50 años, los católicos alcanzan el 69%. “Por una cuestión generacional, la tendencia se va a profundizar”, advierte Esquivel.
El factor educativo y económico
El Barómetro detecta una brecha: los sectores con menor nivel educativo se vuelcan a iglesias evangélicas que ofrecen contención social, mientras que los más educados optan por la no filiación. Sin embargo, el papa Francisco, en su libro El Pastor, atribuye el alejamiento al poder económico: “Cuando se tiene más poder adquisitivo, es más fácil alejarse de Dios”. Para él, la clave es el testimonio, no el proselitismo: “La Iglesia crece por atracción”.
El estudio confirma que la religiosidad persiste en el norte del país, mientras que en el AMBA el cambio es más acelerado. Pero Esquivel aclara que “la dinámica abarca toda la geografía nacional”.