El mapa que salva vidas: científicos y vecinos del AMBA unen fuerzas ante la inminente llegada de El Niño
¿Sabías que los vecinos del AMBA usan pluviómetros caseros para prevenir inundaciones? Un proyecto científico comunitario revela cómo anticiparse a El Niño. Conocé los detalles.
Con la amenaza de un El Niño intenso encima, un grupo de investigadores y vecinos del AMBA desarrolló un método pionero para anticipar inundaciones y proteger a los más vulnerables. ¿El secreto? Poner el conocimiento científico y la experiencia barrial al mismo nivel.
La comunidad científica internacional estima en más del 90% la probabilidad de que el fenómeno climático impacte con fuerza en la Argentina durante el último trimestre del año. Ante este escenario, un trabajo publicado en la revista Environmental Research revela cómo la colaboración entre la academia y los territorios puede marcar la diferencia.
Una década de trabajo conjunto
El proyecto “Anticipando la crecida”, liderado por el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (Cima-Conicet) y el Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la UBA (DCAO-UBA), comenzó en 2014. Desde entonces, científicos, estudiantes y referentes barriales de Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y La Matanza trabajan codo a codo.
Entre 2014 y 2025 se realizaron 40 encuentros territoriales que involucraron a 1.028 vecinos de 31 barrios propensos a inundaciones. El objetivo: construir umbrales críticos de lluvia y mapas de vulnerabilidad que ayuden a los gobiernos locales a prevenir y actuar.
“La idea fue poner en diálogo el conocimiento científico con el que tiene la gente que habita los barrios expuestos a inundaciones, para lograr poner los dos conocimientos al mismo nivel”, explicó a TN Federico Robledo, investigador del Conicet y profesor de la UBA.
¿Cómo funciona el método?
Los vecinos, capacitados durante más de una década, utilizan pluviómetros caseros y registran las lluvias en sus zonas. Esos datos se cruzan con información del censo 2022 sobre necesidades básicas insatisfechas y con los aportes de los propios referentes sobre los puntos críticos: esquinas que se anegan, arroyos que se desbordan, viviendas precarias.
“Se va construyendo una película de lo que pasa a lo largo del tiempo. La gente en los barrios toma medidas de lo que llueve y nos las pasa. Siempre trabajamos en momentos de calma”, detalló Robledo. Así, se identificaron los sectores con mayor exposición y vulnerabilidad ante eventos meteorológicos extremos.
La voz de los barrios
Diego Moreira, oceanógrafo del Conicet y parte del equipo, destacó la importancia de que los barrios dialoguen entre sí: “Una cuenca es agua que va a correr por un río o un arroyo que se va a trasladar de un barrio a otro”. Por eso, los encuentros no solo sirven para recopilar datos, sino también para que las comunidades compartan experiencias y alertas.
Los resultados de estas investigaciones se comparten con los gobiernos municipales y provinciales, y ya se notan avances: “Si comparamos con El Niño de 2015-2016, vemos que a nivel local se ha avanzado mucho y bien en preparación para la emergencia. Se hicieron capacitaciones, hay equipos y más recursos técnicos en varios municipios”, afirmó Robledo.
El trabajo también genera conocimiento académico: las preguntas surgidas en los diálogos territoriales se convierten en tesis de grado y doctorado. “Territorio, academia y municipio es un círculo virtuoso de crecimiento y utilización del conocimiento”, concluyó el investigador.
La iniciativa demuestra que, frente a la amenaza climática, la unión entre la ciencia y la comunidad puede ser la herramienta más poderosa para salvar vidas.