El mapa del SMN que ilusiona a San Juan: qué pasará con el agua esta primavera
El SMN difundió su mapa para la primavera y en San Juan lo miran con atención: hay una franja del país que podría recibir más lluvias de lo habitual, y Cuyo aparece en un lugar clave. Qué dicen las proyecciones sobre El Niño y por qué el dato de la cordillera es el que realmente importa.
Un mapa difundido por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para el trimestre que viene muestra un panorama alentador en buena parte del territorio argentino, y en San Juan lo siguen con especial atención: podría marcar el inicio de un cambio en la larga crisis del agua.
La imagen muestra una franja verde intensa que baja desde el noreste y abarca 17 provincias. Ese color indica mayores chances de lluvias por encima de los valores habituales, en sintonía con los pronósticos internacionales sobre la fuerza de El Niño.
Para Cuyo, y sobre todo para San Juan y Mendoza, el dato excede la estadística: alimenta la expectativa de un respiro después de una década de emergencia hídrica en la zona cordillerana.
Un trimestre marcado por El Niño
El clima de esta primavera está condicionado por El Niño que, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, atraviesa su momento de mayor intensidad.
Ese fenómeno global se traduce en un nuevo reparto de las lluvias. De acuerdo con el último informe trimestral del SMN, las primeras zonas afectadas por anomalías positivas se ubican en el Litoral: hay más de un 55% de probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en Misiones y Corrientes completas, y también en partes de Formosa, Chaco y Santa Fe.
Al mismo tiempo, rigen alertas por tormentas de distinto nivel en varias de esas provincias, la región históricamente más húmeda del país.
Qué significa para San Juan y Mendoza
En un segundo plano de relevancia del mapa aparecen Mendoza y San Juan. En estas provincias la cuenta climática no se define tanto por las lluvias en la llanura como por la acumulación de nieve en la cordillera.
Por eso, productores, regantes y autoridades del agua siguen con lupa cualquier mejora en las reservas níveas o en las precipitaciones útiles de la transición estacional.
La sequía prolongada exigió al límite la infraestructura de riego y los embalses provinciales. El nuevo mapa del SMN se toma con prudencia, pero también como una señal de esperanza para empezar a revertir la crisis hídrica.