El maestro riojano que fundó una escuela en Neuquén y terminó en el círculo íntimo de Perón
Una neuquina de casi 96 años guarda la historia de sus padres: dos maestros que llegaron a la Patagonia con lo puesto, fundaron una escuela y terminaron codeándose con Perón y Eva. Lo que cuenta su hija sobre aquellos años...
En la primera mitad del siglo XX, grupos de maestros —en su mayoría puntanos y riojanos— llegaron a la nor Patagonia para dejar su marca. Entre ellos, Eduardo Agapito Cortez Rearte y María del Rosario Pérez, una pareja de docentes cuya historia su hija Nelia Aida "Meneca" recreó hace unos días, a pocos meses de cumplir 96 años.
Nacido en Chilecito, La Rioja, Cortez Rearte se casó con María del Rosario Pérez, también maestra. Tuvieron cinco hijos: Rolando; Jorge Carlos "Chichin"; Nelia Aida "Meneca"; Darío Augusto "Tata" y María Delia "Diuca". Los tres últimos nacieron en Neuquén, donde la familia echó raíces. Hoy numerosos nietos y bisnietos completan el árbol.
De las escuelas "rancho" a la fundación de la N° 121
Sus primeros pasos como docente los dio en el interior provincial, en las escuelas "rancho" de El Cholar y luego en Covunco Centro, hasta que se trasladó a la capital neuquina. Mientras estaba en el interior, participó de la edición del periódico Acción, que se publicaba en Zapala y estaba destinado a los maestros.
Ya radicado en la ciudad, fue maestro fundador de la escuela N° 121, que comenzó a funcionar en Perito Moreno 146 y después se mudó a Río Negro y Perito Moreno. El terreno lo habría aportado —donado o vendido, no quedó claro— el recordado vecino Franzán. En 1938 se creó formalmente el establecimiento y Cortez Rearte fue su primer director, con Ernestina Eremita en la vicedirección. Desde el año 2000 la escuela tiene edificio nuevo en calle Pedro Mazzoni y lleva el nombre de Ministro González, el funcionario que en 1904 ya avizoraba la grandeza del Neuquén.
La familia vivía en Mendoza 225, frente a la plaza Ministro González. Allí todavía vive su hija. En 1941 se aprobó el contrato de locación entre el inspector seccional de Neuquén y Manuela C., viuda de Izquierdo.
Del aula a la política
Cortez Rearte no limitó su labor a la docencia. Integró la Asociación de Maestros del Neuquén y en 1951 formó parte del Concejo Municipal de la capital, presidido por Ramón Ró y secundado por José Carol, Carmelo Sofio y Ángel Edelman. Con el tiempo llegó a presidir el cuerpo.
Fue comisionado municipal hasta 1955, lo que lo llevó a encabezar los actos del cincuentenario de la capitalidad el año anterior. También integró la comitiva que se entrevistó con el general Perón para impulsar la provincialización de los territorios nacionales. En 1963 fue vicepresidente del Banco Provincia durante el primer gobierno de Felipe Sapag.
Por la escuela pasaron numerosos docentes: Blanca Lucero de Mollins, Elvira de Eiris, Víctor Aníbal García, Manuela Barreiro, la profesora Olimpia Parola de Krause, Armando Cucurullo, Rubén Balbi, Carlos Alcántara, Magdalena Masramón, la señora de Carrera Frea, la profesora de música Tuca y la profesora de Manualidades Rosa Servini, de General Roca, entre muchos otros.
La maestra que caminaba el barrio
Meneca recuerda que "en épocas de vacaciones daban clases en las llamadas 'vacaciones útiles'". Su madre, doña Rosario, recorría el vecindario alrededor de la escuela para colocarle gotas en los ojos a los enfermos cuando lo necesitaban. Así conoció a la Negra Camuya, una mujer muy recordada en Neuquén, empleada del hospital y madre de seis hijos. Doña Rosario les llevaba leche y les enseñaba a escribir.
El vínculo con el peronismo fue profundo. "Nuestra familia tuvo mucho contacto con los líderes peronistas, incluso los conocimos, pues concurríamos a las reuniones que Eva hacía en la Secretaría de Trabajo, en un encuentro de maestros de todo el país", contó Meneca. También recordó que visitaron la Quinta de Olivos y conversaron con Eva Perón sobre el voto femenino. "A los 18 años me afilié al Partido Peronista en Neuquén, tenía el N° 7", agregó.
Todos los hermanos terminaron el secundario y uno se recibió de odontólogo. Meneca trabajó en la Gobernación y luego ingresó a la Legislatura, donde se jubiló. Durante la proscripción del peronismo, la familia se reunía en la casa del Dr. Quarta, el último gobernador peronista.
Hoy el recuerdo de estos maestros es también un homenaje a todos los educadores. Porque las raíces que echa la educación, como dice la familia, son para siempre.