El maestro que gastó menos que su rival y aun así le arrebató un bastión a Trump y a Musk
El maestro de escuela que se metió en la carrera por el Senado de Texas y terminó dándole vuelta un estado que parecía imposible para los demócratas. Lo que gastó su rival millonario no alcanzó, y el dato de la diferencia de votos deja a más de uno mordiéndose la billetera.
James Talarico tenía 37 años, un pasado como docente de escuela pública y una candidatura que casi nadie tomaba en serio. Este martes, ese demócrata se quedó con la banca del Senado por Texas y rompió una racha que llevaba más de tres décadas: desde 1994 que su partido no ganaba un cargo de alcance estatal en uno de los territorios más conservadores del país.
Con el 67% de los votos escrutados, Talarico se imponía sobre el republicano Ken Paxton por más de 1.400.000 sufragios: 59,2% contra 39,2%. El resultado cayó como un baldazo en un estado donde Donald Trump había ganado por casi 14 puntos en las presidenciales de 2024.
El dinero que no alcanzó
La contienda texana se transformó en la elección no presidencial más cara de la historia de Estados Unidos, con un gasto total que superó los 573 millones de dólares. Del otro lado del tablero, Elon Musk puso el cuerpo (y la billetera): según un análisis de The New York Times, el dueño de SpaceX, con sede justamente en Texas, destinó al menos 212 millones de dólares para sostener a Paxton.
En el conjunto de las elecciones de medio término, el magnate desembolsó cerca de 500 millones de dólares, una de las mayores contribuciones individuales del ciclo. Buena parte de ese dinero, unos 168 millones según el NYT, fue canalizada al Senate Leadership Fund, una organización republicana que concentró esfuerzos en favorecer al candidato oficialista.
Los super PAC —comités que pueden recaudar y gastar sin límites y sin coordinación directa con las campañas— fueron protagonistas de esa ofensiva. Aun así, Talarico juntó alrededor de 155 millones de dólares propios frente a los 40 millones de Paxton, y usó esa diferencia para alimentar su discurso contra la influencia de las grandes fortunas en la política.
Quién es el hombre que dio vuelta Texas
Antes de desembarcar en la Legislatura estatal, Talarico fue maestro en el sistema público y después pasó por un seminario presbiteriano. Lejos de esconder esa formación, la puso en el centro de su mensaje: valores cristianos, preocupación por la economía familiar y críticas a la concentración de riqueza y poder.
Su estrategia no apuntó solo al electorado demócrata. Buscó sumar a independientes y a republicanos moderados incómodos con el rumbo de su partido, con un argumento simple: la política texana estaba capturada por una élite de grandes donantes mientras las familias cada vez la pasaban peor para pagar comida, vivienda y combustible.
En su último acto de campaña, el lunes en San Antonio, había anticipado el batacazo: “Vamos a hacer algo extraordinario. Vamos a hacer historia. Vamos a sorprender a los multimillonarios, sorprender al mundo, cuando recuperemos Texas”, dijo.
El rival: un referente conservador con causas pendientes
Paxton no era un candidato cualquiera. Como fiscal general de Texas encabezó numerosas batallas judiciales contra administraciones demócratas y se convirtió en una referencia del ala dura del Partido Republicano. Pero arrastraba acusaciones de corrupción, un juicio político impulsado por legisladores de su propio espacio —del que resultó absuelto— y controversias personales que Talarico convirtió en eje de campaña.
Según The Washington Post, el demócrata planteó la elección como una disputa entre dos modelos: uno atado a los grandes donantes y otro centrado en el carácter de los dirigentes y en las necesidades de la gente común.
Paxton contó con el respaldo explícito de Trump y presentó la contienda como una batalla por preservar el modelo texano de impuestos bajos, regulación limitada y políticas sociales tradicionales. “Nunca estuvimos tan cerca de perder todo lo que apreciamos: nuestros empleos, nuestros medios de vida, nuestra forma de vivir en Texas”, había advertido en un acto en el condado de Collin. Y remató: “Si Texas cae, no tenemos otro Texas al cual mudarnos”.
El triunfo de Talarico también golpea al movimiento MAGA, que apostó fuerte por retener el control de un estado símbolo, y al despliegue financiero de Musk, que gastó cientos de millones para impedir exactamente lo que terminó ocurriendo.
I’m running for the U.S. Senate.
— James Talarico (@jamestalarico) September 9, 2025
Billionaires have taken over Texas and taken over America — but together, we can take power back for working people.
Join this movement: https://t.co/Cam7Y742fM pic.twitter.com/jPIrIJeX0A
Thank you very much, President Trump. We won’t let you down.
— Attorney General Ken Paxton (@KenPaxtonTX) August 29, 2026
Texas will remain Texas, and our country will be safe.
I need everyone watching this to go to https://t.co/cq3Qd9HHjv TODAY and donate. Help us defeat radical socialist James Talarico. Our country is depending on you. pic.twitter.com/j7GPGBbj0C