El lugar de Rosario que casi nadie conoce y que Un Poco de Ruido ya visitó
Un Poco de Ruido llega a Rosario y sus conductores revelan el lugar de la ciudad que casi nadie conoce y que ya visitaron. La intimidad con Lionel Messi y la charla que terminó en un gesto inesperado para Grupo Cali: el detalle que sorprendió a todos.
Un Poco de Ruido desembarca en Rosario y sus conductores no ocultan el entusiasmo. Pipo, Damo y Pinky repasan el crecimiento del programa que se convirtió en fenómeno de la cumbia y anticipan lo que será su presentación en la ciudad, donde dicen sentirse como en casa.
La charla arranca con el show en Vélez, el más grande de su historia. “Fue un gran hito para la historia de Un Poco de Ruido”, asegura Pipo. Y agrega: “Nunca tuvimos tres, cuatro meses de preparación para un show”. Esa vez se tomaron todo el tiempo porque el desafío era mayúsculo: por primera vez la cumbia, el cuarteto y la guaracha llegaban con ellos a un estadio.
La cocina de un show enorme
Damo explica que el equipo creció muchísimo desde los inicios. “Cuando empezó el proyecto éramos cinco personas, después se fue agrandando”, recuerda. Y destaca que los artistas quieren estar: “Una vez que los artistas pasaron por el programa ya queda como una amistad hecha”. Esa relación hace que muchas veces sean ellos mismos los que se ofrecen a participar o caen de sorpresa en pleno show.
Pinky aporta la clave de ese vínculo: “Siempre intentamos tratar tanto a los músicos como a los artistas que vienen al programa de la forma que nos hubiera gustado que nos traten a nosotros cuando arrancamos”. El trato cercano derivó en relaciones que van más allá de la música: “Hemos entablado muchísimas relaciones con artistas, que vienen al programa y después vienen a jugar al fútbol con nosotros”.
De músicos a conductores
El trío tuvo que aprender el oficio frente a cámara. “Nosotros tres tuvimos que empezar a ser conductores sin serlo de antes, y fuimos mejorando a medida que lo íbamos haciendo”, cuenta Damo. La producción investiga para diferenciarse: “Tratamos también siempre de diferenciarnos de no hacer la misma entrevista que hace todo el mundo”. Como ejemplo, recuerda cuando le preguntaron a Hernán Rodríguez, de Grupo Sombras, cómo era grabar un disco en los 90.
Pipo suma que al principio preguntaban desde el fanatismo, y que esa cosa genuina fue un condimento que los caracterizó. Pinky, en tanto, reflexiona sobre la responsabilidad que implica comunicar: “Yo no soy periodista, pero una vez que arrancó el proyecto empezamos a entender de que cada palabra que nosotros decíamos hacía mella en la comunidad”.
La cumbia de todo el país
El programa se propuso mostrar la diversidad del género en cada rincón. Damo relata que, al recorrer el país como músicos, descubrieron movidas regionales muy fuertes: “Llegar a una provincia como Santiago del Estero y encontrarnos con que la guaracha es una revolución”. Menciona artistas como Alejandro Véliz, Jorge Véliz (que en paz descanse), Dani Hoyos, Los Bonys, Kori Arce y Huguito Flores. También bandas del Chaco como Los Continuados y Los Chaques, de Corrientes como Yiyo, y de la Patagonia como Los Dragones o Re Patra.
Pipo cuenta que cada programa está dedicado al artista invitado, con la idea de armar “la enciclopedia de la cumbia” y dejar un registro histórico. Damo agrega que tienen una página con un mapa de la cumbia argentina donde las bandas emergentes y los músicos pueden registrarse y contactarse según la zona.
La zapada, lo irrepetible
Pinky repasa el origen de la zapada: “Nosotros queríamos que venga un artista y entre charla y charla cantemos una canción, como podés hacer en tu casa, con amigos, en un asado”. El segmento creció hasta volverse casi lo más importante del programa. “Se genera algo que no se va a repetir en otro lado porque lo improvisado es improvisado y tiene errores y eso es lo que lo hace único e irrepetible”, afirma.
El “Cumbierizando”, ese espacio que invita a artistas de otros géneros a versionar su música en cumbia, también tuvo su proceso. Pipo recuerda que al principio las reacciones no eran las mejores: “Hacíamos los anuncios y nos decían ‘se re vendieron’”. Con el tiempo, el público entendió el concepto y hoy son ellos los que avisan qué artista llega a Buenos Aires. Damo pone como ejemplo la llegada de Quevedo: “Abrió las puertas en España a que los españoles escuchen cumbia”.
Lo que todavía los sorprende
A tres años del inicio, la sorpresa sigue siendo diaria. Pinky dice que “todos los días te va pasando algo nuevo y algo que ni siquiera estaba en los planes”. Pipo confiesa que le pasa con los futbolistas que les escriben para ir al Movistar Arena, y valora los viajes: “Paramos en una estación de servicio en el medio de la nada y capaz están escuchando Un Poco de Ruido”.
También hay un cariño especial por Rosario y Santa Fe: “Tenemos un respeto enorme a tantos artistas, tantas leyendas y al público, que tiene un sentimiento muy grande por la cumbia”. Y agrega: “Acá desde que te subís a un taxi te das cuenta cómo la cumbia santafesina está siempre presente”.
La casa de Messi, un lugar que casi nadie conoce
Entre las anécdotas que guardan, aparece una que tiene a Lionel Messi como protagonista. Damo cuenta que le mandaron un mensaje y los invitó a su casa “como si fuera un amigo de toda la vida”. “Leo es un fenómeno, de otro planeta”, dice. Y revela que la charla derivó en otros temas: “Terminamos hablando más de cambio que de otra cosa”. De hecho, de esa charla salió que los llevaran para la despedida de Grupo Cali.
Pinky completa el cuadro familiar: “La cuñada y otros familiares han venido a vernos a Metropolitano. Son una familia muy común y muy cumbiera”. Y cierra: “Leo un humano excepcional porque corre su grandeza para sentarse a hablar de otros temas con nosotros”.
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de UN POCO DE RUIDO (@unpocoderuidook)
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Traiko Pinuer (@traiko_metaguacha)
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de UN POCO DE RUIDO (@unpocoderuidook)
Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida de UN POCO DE RUIDO (@unpocoderuidook)