El llamado que puede vaciarle la cuenta a tus viejos: la palabra clave que nadie usa
En Salta los estafadores ya tienen un blanco preferido: los abuelos. Una especialista reveló la palabra clave que la familia puede acordar para frenarlos y el paso que hay que dar apenas se descubre el engaño.
Los teléfonos se convirtieron en la puerta de entrada preferida de los estafadores, y en Salta los casos de abuelos y abuelas engañados por delincuentes que operan a través del celular ya son moneda corriente. Frente a ese avance, una especialista en criminalística dio a conocer una serie de medidas simples que pueden marcar la diferencia entre proteger los ahorros de la familia o perderlo todo en minutos.
La licenciada en Criminalística Jael Bischoff pasó por El 10 TV y explicó que una de las herramientas más efectivas para frenar los engaños es acordar de antemano una palabra clave o una pregunta que solo conozca el círculo íntimo. Ese código funciona como verificación de identidad cuando llega un mensaje que dice ser de un familiar y pide plata o datos con urgencia.
Qué hacer si la estafa ya ocurrió
El consejo más importante aparece cuando el engaño ya se consumó. Según Bischoff, en ese momento hay que poner el teléfono en modo avión de inmediato. La medida apunta a cortar cualquier conexión para que los delincuentes no puedan seguir extrayendo información del dispositivo ni de las cuentas asociadas.
La especialista insistió en que cada minuto cuenta: cuanto antes se corte la comunicación con los estafadores, menores son los daños que pueden provocar.
Dónde denunciar
Después del paso inicial, Bischoff recomendó concurrir a la Fiscalía de Ciberdelitos, aunque aclaró que cualquier fiscalía del territorio salteño está en condiciones de recibir la denuncia. La denuncia temprana no solo permite iniciar la investigación, sino también alertar sobre modalidades que se repiten y podrían afectar a otros vecinos.
El fenómeno no es nuevo, pero crece al ritmo del uso masivo de celulares entre personas que no están familiarizadas con las herramientas digitales. Los estafadores aprovechan esa brecha para hacerse pasar por hijos, nietos o entidades bancarias y así conseguir transferencias, claves o acceso a las cuentas.