El llamado que destrabó todo: la historia secreta detrás del velatorio del Indio Solari
Miles de fanáticos llegaron a Avellaneda para despedir al Indio Solari. ¿Qué pasó detrás de escena? Las gestiones políticas, las ofertas del Gobierno y la llamada que unió a Kirchner y Kicillof.
La muerte del Indio Solari desató una carrera contrarreloj para organizar una despedida masiva. Mientras el Gobierno nacional ofrecía Tecnópolis y el peronismo pedía el Congreso, una llamada entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof terminó definiendo el Polideportivo de Avellaneda como sede del velatorio que este domingo reunió a miles de fanáticos.
Durante más de 48 horas, dirigentes políticos, funcionarios, representantes de la familia y responsables de seguridad mantuvieron contactos frenéticos para encontrar un lugar que reuniera condiciones de accesibilidad, capacidad y contención. La primera alternativa formal surgió en el Congreso, donde los diputados de Unión por la Patria Germán Martínez, Paula Penacca y Cecilia Moreau solicitaron poner las instalaciones de la Cámara Baja a disposición de la familia. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por Martín Menem, quien argumentó que, según evaluaciones del Ministerio de Seguridad Nacional, una ceremonia de semejante magnitud en el Palacio Legislativo no era viable desde el punto de vista operativo y de seguridad.
Ante el rechazo, el Gobierno nacional puso a disposición Tecnópolis. “El predio está disponible”, dijo a TN el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli. Desde el entorno de Karina Milei, Manuel Adorni y Alejandra Monteoliva acercaron esta propuesta a la familia. “Si la familia quiere otro lugar, corre por su cuenta. Tecnópolis es el lugar que el Gobierno tiene para ofrecer”, aclaró Cifelli. A diferencia de la Casa Rosada y el Congreso, el predio está ubicado en la provincia de Buenos Aires. El viernes, la Secretaría de Cultura organizó un homenaje con la Orquesta Sinfónica Nacional, la única actividad oficial impulsada por el Gobierno nacional tras la muerte del músico. A diferencia de la provincia de Buenos Aires, que decretó tres días de duelo, la Nación no lo hizo.
En paralelo, se evaluaron otras alternativas, como el estadio de Racing y distintos espacios en La Plata. Todas las posibilidades fueron analizadas bajo la premisa de garantizar condiciones de acceso, circulación y seguridad, pero se concluyó que ninguna reunía todas las condiciones necesarias.
La llamada que destrabó la definición de la sede
Con la fecha del velorio ya prevista para el domingo, la búsqueda de un lugar seguía abierta. Fue en ese contexto que Máximo Kirchner se comunicó con Axel Kicillof para avanzar en las alternativas disponibles y coordinar la organización. El contacto entre ambos se había interrumpido en medio de las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense desde el año pasado. En el entorno de Máximo Kirchner cuestionan especialmente que Kicillof no denuncie con mayor énfasis lo que consideran una proscripción de Cristina Kirchner. Pese a esas diferencias, la necesidad de encontrar una sede para una convocatoria multitudinaria terminó imponiéndose sobre las disputas internas.
Las conversaciones avanzaron durante buena parte del sábado. Cuando comenzó a tomar fuerza la posibilidad de utilizar el Polideportivo José María Gatica de Villa Domínico, se sumó el intendente de Avellaneda en uso de licencia, Jorge Ferraresi. Aunque participó personalmente de las gestiones, la coordinación operativa quedó bajo la órbita del intendente interino, Hugo Barrueco. Finalmente, la familia aceptó la propuesta.
Las razones detrás de la elección de Avellaneda
La ubicación fue uno de los factores decisivos. La cercanía con la Ciudad de Buenos Aires, la conexión mediante la línea del tren Roca y los accesos por autopista permitían facilitar la llegada de personas desde distintos puntos del área metropolitana. También resultó clave la ubicación sobre la avenida Mitre, que permitía organizar largas filas con vallados y generar corredores seguros para ordenar el ingreso sin afectar la circulación general de la zona.
Con el lugar definido, comenzó el despliegue de seguridad y asistencia. Desde temprano se instalaron puestos sanitarios y se organizó un esquema especial para recibir a los asistentes. El operativo incluye 1500 efectivos de la Policía bonaerense y la liberación de los peajes administrados por Aubasa para facilitar los traslados hacia Avellaneda. Una de las decisiones estratégicas fue ubicar a los bomberos en la primera línea de contención, buscando reducir posibles situaciones de tensión y reforzar las tareas de asistencia.
Kicillof llegó al polideportivo a las 9, un par de horas antes de la apertura de las puertas, y siguió de cerca el progreso del operativo. Desde el gobierno bonaerense confirmaron a TN que el velorio no tendrá una hora de cierre preestablecida, sino que se mantendrá abierto hasta que todas las personas que se acerquen a Avellaneda tengan la posibilidad de despedir al Indio Solari.