El llamado del Papa que podría destrabar la salida de 2.000 personas atrapadas en Ucrania
El Papa redobló la presión diplomática para destrabar la salida de los civiles de Oleshky, una ciudad sitiada por la guerra. La cifra de personas que siguen atrapadas allí, sin agua ni medicamentos, es la que explica la urgencia de su pedido.
El papa León XIV volvió a mover sus fichas diplomáticas para destrabar una de las crisis humanitarias más urgentes de la guerra en Ucrania. Este lunes llamó al presidente Volodímir Zelenski para abordar la situación en Oleshky, una ciudad ocupada por Rusia en la región de Jersón, y reclamó una tregua que permita llevar alimentos y medicamentos y evacuar a los civiles.
La conversación con el mandatario ucraniano llegó después del contacto que el Pontífice había mantenido el viernes con su par ruso, Vladímir Putin. En esa oportunidad ya había pedido una pausa en las hostilidades para facilitar la asistencia y la salida de la población civil.
Según informó Vatican News, durante el diálogo con Zelenski el Santo Padre expresó su preocupación por las condiciones de vida de los habitantes de Oleshky y recordó el pedido de pausa humanitaria que ya había presentado ante Moscú. León XIV manifestó su esperanza de que la cooperación entre las partes permita el ingreso de alimentos, ayuda médica y mecanismos para una evacuación voluntaria y segura.
El pontífice también reafirmó el compromiso de la Santa Sede con el diálogo y la búsqueda de la paz, en un contexto en el que la guerra sigue afectando a distintas regiones de Ucrania.
Una ciudad aislada por la guerra
Oleshky se convirtió en uno de los focos de mayor preocupación humanitaria en la región de Jersón. De acuerdo con fuentes ucranianas citadas en el informe del Vaticano, alrededor de 2.000 personas permanecen en la localidad, entre ellas unos 50 niños, en condiciones de extrema precariedad.
Los residentes sufren desde hace meses la falta de servicios esenciales: no hay agua potable, electricidad ni medicamentos. La ausencia de ambulancias agrava la atención de emergencias médicas, mientras que las restricciones para salir de la ciudad mantienen a la población en un aislamiento casi total.
Las posibilidades de evacuación son mínimas. El puente que unía Oleshky con Jersón fue destruido en noviembre de 2022 y las carreteras de salida, al igual que los caminos de las localidades cercanas, están minados, según el reporte vaticano.
En ese escenario, las autoridades ucranianas acusan a las fuerzas rusas de impedir el establecimiento de corredores humanitarios, mientras que Moscú responsabiliza a Kiev por las dificultades para habilitar esos pasos.
Ante la gravedad de la situación, León XIV busca que ambos gobiernos acuerden una tregua que permita el ingreso de suministros básicos y garantice la salida de quienes deseen abandonar la ciudad sin poner en riesgo sus vidas.
La estrategia diplomática del Papa
La intervención en Oleshky forma parte de la estrategia diplomática que León XIV impulsa desde el inicio de su pontificado. Pocos días después de ser elegido, ofreció al Vaticano como sede neutral para eventuales negociaciones entre Rusia y Ucrania, con el objetivo de contribuir a una solución pacífica, justa y duradera.
El contacto con Putin, según explicó el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, fue una iniciativa del propio Pontífice. En esa conversación, León XIV solicitó una pausa en las hostilidades que permitiera la entrega de alimentos y medicamentos, además de una evacuación segura de los civiles atrapados en Oleshky.
La iniciativa refleja la intención de la Santa Sede de mantener abiertos los canales de comunicación con ambos gobiernos, incluso en medio de las profundas diferencias que persisten entre Moscú y Kiev.
Los contactos previos con Zelenski
El diálogo de este lunes se suma a una serie de encuentros y comunicaciones entre el Papa y el presidente ucraniano. El primer contacto telefónico oficial tuvo lugar el 12 de mayo de 2025, apenas cuatro días después de la elección de León XIV. En esa oportunidad, Zelenski invitó al pontífice a visitar Kiev y manifestó la disposición de Ucrania a participar en nuevas negociaciones, incluidas conversaciones directas.
Ambos volvieron a reunirse el 18 de mayo de 2025, luego de la misa de inicio del pontificado celebrada en la plaza de San Pedro. Posteriormente, el 9 de julio, mantuvieron una audiencia privada en Villa Barberini, la residencia papal de Castel Gandolfo, donde analizaron la posibilidad de organizar futuras conversaciones de paz en el Vaticano.
El 9 de diciembre de ese año, el Papa y Zelenski volvieron a encontrarse en Castel Gandolfo. Entre los temas abordados estuvieron la necesidad de mantener abierto el diálogo, la situación de los prisioneros de guerra y el regreso de los niños ucranianos deportados a Rusia.
En paralelo, el cardenal Matteo Zuppi continuó con sus gestiones diplomáticas y humanitarias, con visitas a Kiev y Moscú. También se destacó la labor del arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales, en los esfuerzos de la Santa Sede por sostener los canales de comunicación.
El 3 de abril, durante la Pascua, León XIV había vuelto a comunicarse con Zelenski en medio de una nueva escalada de ataques rusos con drones y misiles. En esa ocasión, expresó su solidaridad con el pueblo ucraniano y reiteró sus pedidos de asistencia humanitaria, liberación de prisioneros y una salida negociada al conflicto.
Con su nuevo llamamiento por Oleshky, el Papa busca traducir sus gestiones diplomáticas en una respuesta inmediata para los civiles afectados por la guerra, mientras insiste en la necesidad de avanzar hacia una paz duradera entre Rusia y Ucrania.