El llamado de Menotti que "Roquiño" Mallea nunca pudo concretar

¿Qué fue lo que le impidió a "Roquiño" Mallea disputar los Juegos Olímpicos con la Selección de Menotti? La respuesta está en una camiseta que conservó toda su vida.

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El llamado de Menotti que "Roquiño" Mallea nunca pudo concretar
El llamado de Menotti que "Roquiño" Mallea nunca pudo concretar

Roberto "Roquiño" Mallea será recordado en San Juan por su paso por la Justicia, por su trabajo en la UFI ANIVI y por el compromiso con el que ejerció como fiscal. Pero antes de recorrer los pasillos de Tribunales, Mallea construyó una historia que lo llevó a vestir la camiseta de la Selección Argentina.

Su vínculo con la pelota comenzó mucho antes de su carrera judicial y tuvo dos clubes sanjuaninos como protagonistas. Tuvo un destacado paso por San Martín, pero fue en el Club Atlético Alianza donde se convirtió en uno de los nombres recordados por la hinchada "Lechuza". Allí se desempeñó como defensor y edificó buena parte de su trayectoria deportiva, hasta alcanzar una convocatoria que para cualquier futbolista representa un momento único.

El llamado de Menotti y el sueño que quedó trunco

En 1980, cuando defendía los colores de Alianza, César Luis Menotti lo observó durante un amistoso disputado en Mendoza y decidió convocarlo al seleccionado que se preparaba para los Juegos Olímpicos. Mallea viajó a Tucumán, donde realizó la preparación junto al plantel y disputó algunos encuentros amistosos.

Sin embargo, aquella aventura internacional quedó trunca. Argentina finalmente decidió no participar de los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, en el marco del boicot impulsado por Estados Unidos contra la Unión Soviética. Así, "Roquiño" quedó a las puertas de una experiencia que pudo haber llevado su carrera todavía más lejos, aunque conservó para siempre el recuerdo de haber sido parte de aquella Selección.

"Estuve convocado por Menotti para la Selección Olímpica que iba a disputar las Olimpiadas en Rusia, pero finalmente no ocurrió porque Argentina se unió al boicot que Estados Unidos le hizo a las Olimpiadas", recordó Mallea años después en diálogo con Canal 13 San Juan.

"Nos quedamos en la puerta, prácticamente con el traje puesto", resumió. El plantel realizó la preparación en Tucumán y llegó a disputar amistosos, pero no pudo concretar el viaje a Moscú.

De aquella etapa, Mallea conservaba incluso una camiseta que se convirtió en uno de sus recuerdos más preciados. "Lo que me quedó fue una camiseta azul manga larga con la publicidad del Gallito", relató en aquella entrevista.

Para "Roquiño", el valor de aquella convocatoria no estaba solamente en lo que pudo haber sido, sino en haber tenido la posibilidad de compartir una experiencia reservada para un grupo muy reducido de futbolistas. "Con el tiempo uno valora y lo llena de orgullo. Ponerse la camiseta de un club a uno ya lo identifica y pone todo de uno; se imaginan que vivirlo con la camiseta de la Selección Argentina es algo aún más fuerte", expresó.

Una pasión que siguió toda su vida

El fútbol nunca desapareció de la vida de Mallea. Incluso después de alejarse de la competencia profesional, continuó vinculado al deporte y llegó a ocupar la presidencia de Alianza, el mismo club donde había construido parte de su historia como jugador.

La pasión también se trasladó a su familia. Su hijo Nicolás siguió el camino del fútbol y llegó a jugar en las inferiores de San Lorenzo, además de ser convocado a la Selección Argentina Sub-17 que era dirigida por Pablo Aimar en ese momento. Así, los Mallea protagonizaron una historia singular: padre e hijo fueron convocados a la Selección Argentina con cuatro décadas de diferencia.

Cuando Nicolás recibió aquella convocatoria, Roberto reconoció la sensación de volver a vivir algo que había experimentado en primera persona. "A mí me llegó un telegrama, a él le avisaron desde el club. Pero sí, es una especie de déjà vu", había contado.

El propio Mallea también entendía lo que significaba para su hijo ponerse la camiseta argentina. Por eso, lejos de hablarle solamente de fútbol, le insistía en la importancia de disfrutar y mantener los pies sobre la tierra. "Espero que lo aproveche al máximo y lo disfrute. Es un pasito importante el de ahora, pero falta. Le queda por subir una escalera más pesada", le decía.

Hoy, mientras San Juan despide al fiscal que trabajó durante años en el Poder Judicial, también despide a aquel defensor que alguna vez recibió el llamado de Menotti, entrenó con la Selección en Tucumán y quedó a las puertas de disputar unos Juegos Olímpicos. Una historia que Roberto "Roquiño" Mallea llevó durante toda su vida y que quedó atravesada, para siempre, por una camiseta: la albiceleste.

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