El libro que revela por qué la política argentina juega en una cancha que no es suya

Un politólogo rosarino publicó un libro que incomoda a la dirigencia. Dice que la política juega en una cancha ajena y que las organizaciones cometieron un error estratégico. El diagnóstico y las salidas que propone, adentro.

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El libro que revela por qué la política argentina juega en una cancha que no es suya
El libro que revela por qué la política argentina juega en una cancha que no es suya

El politólogo Adriano Peirone publicó un libro que incomoda: Pueblo Informacional, apuntes sobre digitalización y organización. Allí sostiene que las sociedades del conocimiento funcionan como un juego de pinzas: las grandes tecnológicas capturan datos mientras los actores sociales pierden saber y poder frente a los algoritmos.

Peirone es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Rosario y se graduó en la Escuela de Altos Estudios Sociales de París. Su tesis central es que toda tecnología contiene una política bélica que, aunque solapada, soporta una voluntad de dominación. "Jugamos el partido en una cancha completamente delimitada por otros", dice, y plantea que asumirlo es el primer paso para dejar de competir bajo la lógica que imponen las grandes tecnológicas.

El olvido como operación política

El autor desnaturaliza lo que hoy parece natural. Señala que la dinámica algorítmica de las mediaciones sociales monetiza desde las primeras horas de la infancia hasta las últimas de la vida. En esa transformación estructural, alerta, el tiempo comunitario fue entregado. Recuperarlo es una necesidad.

"Desde un número de teléfono antes memorizado hasta un recorrido trazado de un lugar a otro, las tecnologías digitales, con los smartphones a la cabeza, facilitan un olvido. Pero no tenemos una reflexión acerca del olvido a la altura de la eficacia de esa operación tecnológica, que es social y política al mismo tiempo", escribe Peirone.

Frente a ese olvido, el libro les habla a la dirigencia política, a las organizaciones populares y a los líderes que están naciendo. "Un gran dirigente, un gran conductor, es un conductor también de memoria. Sirve como espejo, reflejando al colectivo su propio saber, el saber colectivo que de otro modo se disipa", plantea.

El error estratégico de las organizaciones

Peirone apunta contra un repliegue que considera dramático: las organizaciones populares se limitaron a hacer posteos, publicaciones y reels como cualquier individuo, desprendiéndose de casi todo lo que les daba razón de ser. "Pasamos como organizaciones a hacer posteos, publicaciones, reels, como cualquier otro 'individuo' que puede hacerlo", dice, y califica esa práctica como un error estratégico.

Para salir de esa trampa propone un término: trifurcar. Se trata de imprimir la organización en el imaginario tecnológico y de construir una tecnología que no venga digerida por el mercado ni ideada exclusivamente por el Estado, sino que se sirva de ambas fuentes para instituir una tercera vía.

El libro ofrece ejemplos concretos: drones sindicales para el control de la hidrovía, un Mercado Libre de los empleados del Sindicato de Comercio, un blockchain operativo para saber dónde van los dólares de la deuda pública, la incorporación de jóvenes trabajadores organizados a la toma de decisiones en organismos estratégicos como Arsat o Nucleoeléctrica.

La pregunta de fondo

Peirone propone volver a lo básico: la utilidad de una tecnología, a quién sirve y para qué. Un interrogante que busca trasladar a cada sindicato, cooperativa, municipio, comunidad eclesial o club de barrio. "Si una tecnología es de avanzada pero retrotrae un proceso colectivo de organización, entonces es una obsolescencia dirigida", advierte. Y agrega: "Son innovaciones retardatarias, desorganizadoras".

También advierte contra el peligro catastrofista: dar por perdida la disputa y agigantar la idea de que no hay escapatoria ante los magnates tecnológicos. En ese sentido, retoma una frase de Cornelius Castoriadis: "De todas las técnicas, la más importante es la organización social, el aparato jamás creado por el hombre es la red ordenada de relaciones sociales".

El libro apunta a la dirigencia política y señala una paradoja con ironía: las plataformas digitales escuchan más que la política. Pero combate la idea de un presente inmodificable, algo que, según Peirone, incluso alimentan sectores del progresismo que se empeñan en destacar el poder descomunal de las grandes tecnológicas. Un gran favor para Elon Musk y Peter Thiel, dispara.

"El control popular de datos sociales es el punto cero de una estrategia que tiene mucho por ganar en autonomía si escala hacia una Inteligencia Organizada de nuevo tipo", sostiene. Y cierra con una advertencia: no hay soberanía política sin autonomía tecnológica. "Hacer política comunicacional sin una estrategia de soberanía tecnológica es lo mismo que autonarrarnos la idea de revolución en un sistema político sin participación popular".

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