El legado que nadie puede borrar: la artesana que desafía el dolor y el tiempo en la Fiesta del Poncho
Con problemas de columna y en homenaje a su esposo, Aida del Socorro mantiene vivo el hilado artesanal en la Fiesta del Poncho. ¿Qué productos ofrece y por qué sus hijos no logran que deje el oficio?
En plena 55° edición de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, una artesana de Belén demuestra que el oficio de hilar es más que un trabajo: es un vínculo con su esposo fallecido. Aida del Socorro sigue tejiendo a pesar de los problemas de columna y las súplicas de sus hijos para que descanse.
El stand de Aida, ubicado en el Pabellón de Artesanías 1, lleva el nombre "Artesanías Francisco" en honor a su marido. Una foto de él preside el espacio. "Me gusta mucho hacer esto. Lo hago solita porque mi esposo falleció, a él le encantaba hacer esto", relató con emoción.
¿Cómo aprendió a hilar?
La historia comenzó tras casarse. "Él no sabía trabajar, pero un día me dijo 'por qué no me enseñas a hilar' y al final terminó hilando mejor que yo", recordó entre risas. El aprendizaje mutuo se convirtió en un proyecto de vida que hoy ella mantiene viva.
A pesar de las insistencias familiares, Aida no piensa abandonar su labor. "Mis hijos no me pueden ayudar porque trabajan y ellos quieren que yo deje esto, pero no me pueden hacer dejarlo. Tengo problemas de columna y así trabajo porque me gusta lo que hago", afirmó.
Productos que cuentan historias
Su huso es la herramienta principal para crear chalinas de oveja y llama, corbatines, ponchitos para niño, caminitos y tapices. "A los tapices les hago yo la tela y una nuera me los pinta", explicó. Cada pieza lleva el sello de un legado que trasciende generaciones.