El lapacho florece sin hojas por una razón que pocos conocen
Cada invierno, los lapachos tiñen Jujuy de rosa, amarillo y blanco. Parece un regalo para la vista, pero esconden una estrategia de supervivencia que muy pocos entienden.
La floración de los lapachos tiñe de colores el paisaje jujeño en esta época, pero no es un simple capricho de la naturaleza. Detrás de ese espectáculo hay una estrategia de supervivencia que combina la caída de las hojas, el cuidado del agua y la necesidad de reproducirse.
Héctor Sato, ingeniero agrónomo, explicó a TodoJujuy que cada etapa del desarrollo del árbol cumple una función específica. En el caso del lapacho, la pérdida del follaje y la posterior floración responden tanto a las condiciones climáticas como a su estrategia reproductiva.
Por qué se caen las hojas
La caída de las hojas arranca en otoño y obedece, principalmente, al estrés hídrico. Al desprenderse de ellas, el árbol reduce la pérdida de agua por evaporación y evita gastar energía en órganos que podrían dañarse con las heladas. "Las hojas son las que más agua van a evaporar", señaló Sato.
Durante ese receso, el lapacho guarda agua y nutrientes en raíces y tallos. Cuando recupera un buen estado hídrico, reactiva sus yemas, y las primeras en activarse son las florales. Por eso las flores aparecen antes que las hojas nuevas y cubren casi toda la copa.
Una floración que busca polinizadores
La cantidad y la intensidad de las flores no son casuales. El árbol necesita atraer insectos que transporten polen entre distintos ejemplares. "Como tiene una floración masiva, todo el árbol se llena de flores para atraer visitantes florales, en este caso insectos, que son los polinizadores", explicó Sato.
Aunque cada flor produce gametas masculinas y femeninas, el lapacho necesita polen de otro individuo para formar sus semillas. Una floración abundante y visible hace que los polinizadores detecten los árboles desde lejos.
Entre los visitantes más comunes están algunas abejas nativas, que deben tener el tamaño justo para abrir la corola y un aparato bucal adecuado para llegar al néctar. Sato aclaró que este proceso no fue estudiado en profundidad en la región: buena parte del conocimiento disponible viene de investigaciones hechas en Brasil, y el comportamiento puede variar según la zona.
El color como señal
Las flores del lapacho también cambian de color según su estado. Cuando están receptivas, muestran una tonalidad amarilla en la garganta, en el interior de la corola. Después pasan al naranja y finalmente al rojo. "Las flores tienen una coloración que les da la señal. Cuando ya no están receptivas, tampoco ofrecen néctar, entonces las abejas no tienen recompensa", detalló Sato.
Así, los insectos reconocen en qué flores todavía hay néctar y, mientras se alimentan, llevan polen hacia otro árbol. Según el especialista, en el norte conviven alrededor de siete especies de este grupo. Algunos lapachos pueden superar los 30 metros de altura y necesitan lugares con plena exposición a la luz.