Tres jujeños viajaron a San Petersburgo a jugarse por la gastronomía argentina en un Mundial. Uno de ellos volvió con el premio más codiciado de su rubro, pero lo que hicieron con un poncho sobre la mesa terminó de conquistar al jurado.
Un equipo de Jujuy cruzó el planeta para competir en el Mundial de Deportes de Restaurante y volvió con un trofeo individual. Bruno Gasparovic, integrante de Tridente Austral junto a Nayra Toconás y Yanina Farfán, fue distinguido como mejor sommelier del torneo que se disputó en San Petersburgo, Rusia, entre el 20 y el 26 de octubre.
Los tres representaron a la Argentina en la competencia internacional y contaron su experiencia en Arriba Jujuy: cómo fue medirse con equipos de distintos países, las dificultades para trasladar productos de la región y la emoción de mostrar la identidad del norte argentino ante un jurado de varias partes del mundo.
Un trío con roles bien definidos
El certamen, llamado Restaurant Sport, convocó a más de 15 equipos de Latinoamérica, África, Europa y otras regiones. Cada delegación se presentó con tres participantes, uno por cada área del servicio gastronómico.
En Tridente Austral, Toconás se ocupó de la propuesta culinaria, Farfán del servicio de salón y Gasparovic del rol de sommelier, a cargo de elegir y presentar las bebidas que acompañaban cada plato.
El trabajo empezó mucho antes del viaje. A través de reuniones virtuales y videollamadas, los tres fueron definiendo cada detalle de la experiencia. Según explicaron, esa organización previa resultó clave para afrontar los desafíos de la competencia.
Papas moradas, tomates deshidratados y una salsa con identidad norteña
Llevar sabores jujeños a Rusia fue uno de los mayores obstáculos. Para lograrlo, el equipo trabajó con una productora de la Quebrada de Humahuaca que aportó ingredientes regionales adaptados para el traslado.
En las valijas viajaron tomates deshidratados, miel, papas deshidratadas y papas moradas, que después se usaron en distintas preparaciones. Las carnes, en cambio, las compraron en Rusia: recorrieron mercados y seleccionaron los ingredientes para completar el menú. A eso se sumaron las dificultades con el idioma y las diferencias culturales.
La propuesta incluyó carne de cordero acompañada de papas moradas presentadas como puré y espuma. Con los tomates deshidratados elaboraron una salsa inspirada en la yasgua, una preparación tradicional del norte argentino. Para el postre, hicieron una reinterpretación del clásico vigilante argentino con frutos rojos conseguidos en Rusia.
El premio que coronó el trabajo del sommelier
Uno de los momentos más destacados para la delegación argentina fue el reconocimiento a Gasparovic por su desempeño en el servicio de vinos y el acompañamiento de la propuesta gastronómica. El jujeño se quedó con el premio al mejor sommelier del torneo.
El galardón tuvo un valor especial para el equipo, que había trabajado en la selección de bebidas y maridajes pensando en las costumbres de los integrantes del jurado. Según contaron, algunos evaluadores no consumían alcohol o solo hacían pequeñas degustaciones, por lo que debieron adaptar la experiencia para respetar las particularidades culturales de cada uno.
Qué miraba el jurado internacional
Los participantes explicaron que la evaluación abarcaba distintos aspectos: desde la presentación de los platos y sus sabores hasta el servicio de salón, la selección de bebidas y la representación cultural de cada país.
Del campeonato participaron delegaciones de Perú, México, Costa Rica, Marruecos, Congo y Azerbaiyán, además de representantes de Rusia y otras regiones. La edición reunió a 16 equipos internacionales, según la información difundida durante la apertura del evento.
Para los jujeños, el desafío más grande fue transmitir su identidad gastronómica a personas con costumbres muy distintas. "Nosotros no solo fuimos a hacer elaboraciones gastronómicas, sino también a hablar un poco sobre la cultura del país, en nuestro caso mostrar nuestra cultura como jujeños", destacaron.
La presentación incluyó un poncho jujeño que colocaron sobre la mesa como símbolo de sus raíces. La prenda era prestada y llevarla a Rusia fue una forma de mostrar parte de su historia.
Vínculos que cruzaron continentes
Más allá de la competencia, los integrantes de Tridente Austral rescataron los lazos que armaron con participantes de otras delegaciones. Pese a las diferencias idiomáticas, compartieron charlas, comidas y experiencias con equipos de distintos continentes.
Incluso volvieron a Jujuy con una bandera argentina firmada por representantes de otros países, como recuerdo de su paso por el campeonato.
También recordaron la emoción de representar al país en un escenario internacional. "La responsabilidad de cada uno de nosotros era llevar algo de nuestra genética, algo de Argentina. Era llevar todo un país", señalaron.
El paso de Tridente Austral por San Petersburgo dejó un reconocimiento individual para Gasparovic y una experiencia internacional para los tres. Con sus platos, bebidas y servicio, los representantes jujeños mostraron productos de la Quebrada de Humahuaca y parte de la identidad cultural de Jujuy ante competidores y jurados de todo el mundo.