El juez que salió a frenar la ola de mensajes tras el caso de Catamarca
El juez Penal Juvenil de Catamarca salió a hablar tras el caso de hostigamiento y difusión de material íntimo, pero no apuntó solo contra los responsables: su carta advierte sobre lo que están haciendo miles de usuarios en redes y pone el foco en un límite que muchos cruzaron sin darse cuenta.
El caso de hostigamiento escolar y difusión de material íntimo que sacudió a Catamarca sigue generando reacciones. En ese marco, el juez Penal Juvenil Rodrigo Morabito publicó una carta abierta en sus redes sociales dirigida a las familias, a las escuelas, a las instituciones y al conjunto de la sociedad.
El texto, titulado "Carta a una sociedad indignada. No nos convirtamos en aquello que queremos evitar", propone una doble mirada: por un lado, la gravedad de lo sucedido; por el otro, el modo en que la comunidad responde a hechos de este tipo.
Para el magistrado, la adolescente involucrada requiere protección, acompañamiento y un respeto absoluto por su intimidad. Y los hechos, sostuvo, deben investigarse con seriedad para establecer las responsabilidades que correspondan.
La advertencia sobre la reacción social
El punto central de la carta es una alerta: la indignación ante la violencia no puede transformarse en un permiso para ejercer más violencia, sobre todo en el terreno de las redes sociales.
"Podemos condenar la violencia y, al mismo tiempo, reaccionar violentamente. Podemos repudiar la humillación y terminar humillando", escribió Morabito.
El juez trazó una diferencia entre el reclamo legítimo de justicia y los insultos, la exposición pública y los pedidos de venganza. Según planteó, la respuesta a hechos tan graves debe proteger a quien sufrió, permitir que se esclarezca lo ocurrido y evitar que situaciones parecidas se repitan.
"La responsabilidad debe determinarse por las vías correspondientes. El dolor de una víctima no necesita que fabriquemos nuevas víctimas", expresó.
En esa línea, pidió expresamente no compartir el material íntimo ni reproducir imágenes que agraven la exposición de la adolescente. También apuntó contra el uso de las redes como espacio donde cualquiera puede insultar, condenar y destruir sin medir las consecuencias.
"Indignarse, sí. Callar frente a la violencia, no. Pero nunca debemos confundir la indignación con el permiso para ejercer más violencia", sostuvo.
El ejemplo que dan los adultos
Otro eje de la reflexión fue la responsabilidad de los adultos en la formación de niños y adolescentes. Morabito señaló que las formas de vincularse que predominan en la sociedad dejan huellas en las generaciones más jóvenes.
Por eso cuestionó los discursos construidos sobre el insulto, el desprecio y la humillación, tanto en las redes como en otros ámbitos de la vida pública.
"No podemos pedirles a nuestros adolescentes que aprendan a convivir de una manera que nosotros mismos tantas veces rechazamos con nuestros actos", señaló.
El magistrado aclaró que su mirada no busca justificar el hostigamiento ni desconocer la responsabilidad de quienes lastiman a otras personas. Lo que plantea es que la prevención también exige revisar los ejemplos que se transmiten desde las familias y desde la sociedad en su conjunto.
En ese sentido, remarcó que las escuelas necesitan herramientas para detectar situaciones de acoso, intervenir a tiempo y acompañar tanto a quienes sufren violencia como a quienes la ejercen. Y reclamó que las instituciones públicas actúen con compromiso y continuidad, sin esperar a que un caso alcance repercusión pública para moverse.
Qué hacer con la indignación
En el cierre de la publicación, Morabito convocó a convertir la reacción social en acciones concretas de acompañamiento, educación y prevención.
"Si reclamamos empatía, debemos practicarla. Si exigimos respeto, debemos dar el ejemplo. Si queremos que nuestros adolescentes abandonen la crueldad, no podemos responder con más crueldad", escribió.
Para el juez, el desafío no se agota en expresar indignación ante lo ocurrido, sino en decidir qué hacer con ella.
"Que nuestra indignación sirva para cambiar las cosas, no para multiplicar aquello que nos duele", concluyó.