El juego como escudo: cómo un hospital de La Madrid protege a los chicos tras el trauma
Si vivís en La Madrid y tenés hijos, lo que pasó en el hospital Ramón Maza te toca de cerca: no fue solo una tarde de juegos, sino una estrategia para que los chicos no queden atrapados en lo que vivieron.
El Hospital de La Madrid Ramón Maza se convirtió en un espacio de encuentro para los niños de la comunidad, con una jornada de talleres, juegos y actividades recreativas que apuntaron a fortalecer los vínculos familiares y el bienestar emocional. La propuesta, enmarcada en el mes de las infancias, dio continuidad a un trabajo que comenzó durante las vacaciones de julio.
La actividad se enmarca en las acciones que impulsa el Ministerio de Salud Pública, bajo la conducción del doctor Luis Medina Ruiz, para promover una mirada integral y comunitaria de la salud. Durante la jornada, las familias compartieron propuestas en un ámbito seguro y cuidado, pensado para que los chicos pudieran expresarse y ser escuchados.
La psicóloga Emilia Cámbule, que trabaja junto al licenciado Fernando Geria en el hospital, explicó el sentido de la iniciativa: “Esta propuesta buscó ofrecer un espacio de encuentro, participación y expresión, reconociendo el juego, la recreación y el acceso a experiencias culturales, que son derechos fundamentales de la infancia”. Y agregó: “Estamos dando talleres para promover un espacio seguro, saludable y donde prevalezcan los derechos de nuestros chicos”.
Cámbule también destacó el valor de celebrar el mes de las infancias: “Celebrar este día no implica solamente brindar un momento de alegría, sino también reafirmar nuestro compromiso con la protección y el cumplimiento de sus derechos”.
El acompañamiento tras las inundaciones
La jornada no fue un hecho aislado. Desde la Dirección de Salud Mental se viene realizando un acompañamiento sostenido a los niños de la comunidad, especialmente después de las situaciones traumáticas que atravesaron las familias a raíz de las inundaciones.
La psicóloga Vanesa Cordero, integrante de esa dirección, contó que el equipo trabaja aspectos como los derechos, la autonomía y la expresión emocional. “Esta actividad es parte de un ciclo de abordajes que se vienen realizando con los niños desde que fue lo de las inundaciones, trabajando los derechos, la autonomía y el reposicionamiento subjetivo”, manifestó.
Cordero remarcó el objetivo de evitar que esas experiencias condicionen el desarrollo de los chicos: “Tratamos desde algo tan traumático que ellos no puedan quedar alojados ahí, sino que puedan transitar lo mejor posible su infancia”.
Así, el juego se convierte en una herramienta de salud que permite recuperar espacios propios de la niñez, favorecer la expresión y contribuir a la reconstrucción de los vínculos comunitarios. Una perspectiva que forma parte de las políticas sanitarias impulsadas por el Ministerio de Salud Pública, en consonancia con la gestión del gobernador Osvaldo Jaldo.
El impacto en las familias
El director del Área Operativa La Madrid, doctor Max Caycho Gago, valoró la participación de las familias y el impacto de la propuesta. “Es un día muy hermoso que estamos viviendo en nuestra institución, donde participan los padres y también gente de nuestra población”, expresó.
El profesional resaltó el fortalecimiento de los lazos familiares: “Es hermoso el impacto que se ve y cómo afirma el vínculo entre la madre y el niño con estas actividades que hacemos”. También puso en valor la articulación entre los servicios del efector: “Desde varios de nuestros servicios, por ejemplo, Salud Mental, han colaborado para que esta actividad salga muy linda y, aparte de eso, por el impacto que produce en nuestra población de responsabilidad”.
La jornada reunió a trabajadores de la salud, familias y niños en un mismo espacio, reafirmando una concepción sanitaria que entiende que cuidar implica también escuchar, acompañar y garantizar entornos donde los chicos puedan desarrollarse plenamente. El Hospital de La Madrid Ramón Maza sostiene así una estrategia de cercanía con su comunidad, donde las actividades recreativas y culturales se integran al abordaje sanitario como herramientas para promover el bienestar y proteger los derechos de los niños.