El jinete entrerriano que se ganó un lugar en Jesús María: su pueblo lo esperó con una caravana que no vio venir
Se consagró campeón de la clasificación entrerriana y se ganó el lugar para representar a la provincia en Jesús María. Cuando volvía a su pueblo, creyó que algo malo había pasado en la entrada: lo que encontró lo dejó sin palabras.
Agustín Leiva, de 29 años y oriundo de Villa San Marcial, se consagró campeón de la clasificación entrerriana en Los Pagos de Villa Mantero y representará a la provincia en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María 2027. Al volver a su localidad, vecinos, amigos y familiares le armaron dos caravanas que lo tomaron por sorpresa.
El jinete venía de cumplir uno de los objetivos que persiguió desde que era adolescente. La clasificación se disputó en Los Pagos de Villa Mantero con 12 jinetes convocados por los delegados de distintos puntos de Entre Ríos. El campeón se definió por la sumatoria de puntos de tres montas: una el sábado y dos el domingo.
“Tuve la suerte de ser el que más puntaje hizo y pude salir campeón”, le contó Agustín a Elonce.
Nacido en Villa San Marcial, sobre la Ruta Provincial 20, creció entre el campo y los caballos. Empezó a jinetear a los 16 y nunca abandonó esa pasión. “Arranqué más o menos a jinetear a los 16 años y hoy tengo 29, así que ya hace unos años que vengo remándola, como quien dice. Desde chico me gustó y siempre soñé con poder ser jinete”, relató.
La tradición viene de familia. Su abuelo fue jinete y los hermanos de su abuela también estuvieron ligados a la actividad. “Por parte de mi abuelo fueron jinetes también, muy conocidos, y por parte de mi abuela los hermanos de ella fueron todos jinetes. Y bueno, acá seguimos la sangre”, expresó.
“Es como un Mundial para un jinete”
Llegar a Jesús María es, para cualquier jinete, tocar el cielo con las manos. Agustín lo compara con lo que siente un futbolista al disputar una Copa del Mundo. “Es una alegría muy linda. Yo pienso que es como el jugador de fútbol debe sentir un Mundial. Es el sueño de todo jinete poder llegar al Gigante, como dicen todos. Es una alegría muy linda y es lo que soñamos todos”, sostuvo.
Compite en la categoría Crina Limpia, una de las más exigentes porque el jinete tiene pocos elementos para sostenerse sobre el caballo. “La categoría Crina por ahí es la más difícil porque vos tenés una escuela, no más un tiento, y no tenés mucho más para defenderte. Después, a través de los años, uno va adquiriendo experiencia, mucha vista y mucho reflejo”, explicó.
Su trabajo diario en el campo también juega a favor: mantenerse activo le permite llegar mejor preparado físicamente a cada monta.
Disciplina y sacrificios
Para Agustín, la preparación arranca mucho antes de subirse al caballo. “Siempre me lo tomé muy profesionalmente. Más allá de que por ahí no soy profesional, siempre me lo tomé muy consciente y muy responsable. Siempre me cuidé con el tema del peso y del alcohol. El día antes de montarnos trato de descansar bien”, explicó.
Esa disciplina también implicó resignar cosas. “Siempre fueron cosas que por ahí sacrifiqué para hoy en día tener una carrera linda”, señaló.
Después de la clasificación, el calendario no se detiene. Le esperan montas especiales en Rocamora y en Los Charrúas, además de las invitaciones que recibe habitualmente para participar de festivales.
La sorpresa que lo esperaba al volver a casa
Uno de los momentos más emotivos llegó después de la competencia. Cuando regresaba a Villa San Marcial, Agustín no imaginaba lo que le esperaba. “Ni me lo esperaba. Venía con mi compañera y venía manejando ella porque yo tenía muchos mensajes. Le digo: ‘¿Pasó algo en la entrada?’, porque estaba la Policía. Y cuando llegamos y vimos a la gente, las banderas, fue una alegría que no me entraba en el cuerpo”, recordó.
El reconocimiento no terminó ahí. “El martes, cuando vuelvo para Villa, me estaba esperando otra caravana. Así que seguimos. Mucha gente me esperó también ahí. La verdad que una locura”, relató emocionado.
La magnitud del cariño superó cualquier expectativa. “Yo no me esperaba la de mi pueblo, menos la de allá. La verdad que lo que me viene pasando estos días no tiene palabra. No pensé que iba a ser tanto. Es una cosa muy linda”, confesó.
El primero de la familia en llegar a Jesús María
Aunque la tradición familiar con los caballos viene de varias generaciones, Agustín será el primero en representar a los suyos en el escenario cordobés. “Por parte de mi familia no. Me parece que soy el primero que ha tenido un logro así tan grande, poder llegar a Jesús María”, destacó.
Algunos de sus primos también participaron en jineteadas, incluso en el Festival de Diamante, uno de los eventos más importantes de Entre Ríos, pero ninguno había conseguido llegar a Jesús María. Ahora él continuará esa historia.
Un consejo para los que recién empiezan
Con más de una década de experiencia, Agustín dejó un mensaje para los jóvenes que sueñan con seguir sus pasos. “Que se esmeren, que se propongan y que no bajen los brazos. Por ahí se te cierran muchas puertas, pero a la vez se destraba una y después son cosas muy lindas las que te pasan”, aconsejó.
También remarcó la importancia de escuchar a los mayores. “Hay que pedirles a la gente grande, que tiene experiencia, que trate de ayudar y dar consejos. Más que nada, escuchar y observar un montón, que eso te enseña muchísimo. Y después salir a jinetear, a montar. Cuanto más montás, más probás caballos, más te pulís como jinete y agarrás mucha más experiencia”, explicó.
El sueño que ahora tiene fecha
El Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María 2027 se desarrollará del 7 al 14 de enero. Para Agustín, los próximos meses estarán enfocados en llegar de la mejor manera. “Tranquilo, no más. Tratando de llevarlo medio tranquilo y no pasarme de rosca. Llegar bien físicamente y dar lo mejor de mí al 100% para poder dejar bien representada a Entre Ríos, que es lo principal”, afirmó.
Alguna vez imaginó consagrarse en una clasificación provincial, pero nunca pensó que el reconocimiento posterior sería tan grande. “Yo decía: ‘Ojalá algún día pueda salir campeón de Entre Ríos’, porque debe ser muy lindo. Pero lo que me viene pasando estos días no tiene palabra”, sostuvo.
Mientras se prepara para cumplir su sueño en Jesús María, Agustín disfruta de las cosas simples que rodean su pasión. “Yo disfruto mucho estar con compañeros, que me vengan a visitar o ir a visitar a un compañero, juntarnos a comer un asado, tomar algo. Disfruto mucho pasar tiempo con mis compañeros, de las charlas. Eso es lindo”, contó.
Ahora tendrá por delante un nuevo desafío: llevar la bandera entrerriana al escenario de Jesús María y aprovechar una oportunidad que, después de tantos años de esfuerzo, comenzó como un sueño de adolescente y hoy ya tiene fecha y lugar.