El INTA volvió a ser el epicentro técnico de ArgOliva en Pocito: qué se mostró en vivo
¿Qué se mostró en vivo en la jornada técnica del INTA en Pocito que podría cambiar la forma de trabajar el alperujo?
La sede del INTA en Pocito volvió a ser el corazón técnico de ArgOliva. Este viernes, en calle 11 y Vidart, se desarrollaron las Jornadas de Capacitación y Exposición Olivícola, con charlas, demostraciones a campo, maquinaria y una feria de stands que reunió a toda la cadena productiva.
La actividad forma parte del XV Encuentro Olivícola Internacional ArgOliva 2026, que se extiende desde el 1 hasta el 6 de septiembre en distintos puntos de San Juan y Pocito. Según los organizadores, esta edición amplió la cantidad de muestras en concurso y sumó más participación internacional y comercial.
Riego, energía y economía circular
Los ejes de la jornada giraron en torno al riego, las energías renovables, los bioinsumos, la reducción de costos y el aprovechamiento de residuos de la actividad olivícola. La idea fue que las empresas pudieran mostrar sus productos y servicios a través de charlas personalizadas y encuentros cara a cara con productores y profesionales.
La organización estuvo a cargo del INTA, en el marco del comité organizador de ArgOliva, que también integran la Cámara Olivícola de San Juan, el Centro de Ingenieros Agrónomos de San Juan, los ministerios de Producción, Educación y Turismo de la provincia, el INTI y otras instituciones del sector.
La experiencia que ya había funcionado en 2024
Esta propuesta no es nueva: en la edición 2024 tuvo una destacada recepción, con foco en la eficiencia hídrica y energética del olivar, la economía circular y las oportunidades de negocio vinculadas al alperujo. Para este año, la organización había anticipado que iba a ampliar el alcance, con más espacios y mayor participación empresarial.
Alperujo compostado, con riego incorporado en el volteo
Una de las demostraciones en vivo más seguidas fue el manejo del alperujo, el residuo sólido y húmedo que dejan las almazaras tras extraer el aceite. El equipo técnico del INTA, encabezado por Pablo Monetta, explicó el proceso completo: el alperujo se descarga sobre bordos de tierra para que pierda humedad —de un 65% o 70% inicial hacia abajo—, mientras que la hoja separada durante la elaboración y los rastrojos de otros cultivos se acopian aparte, como material seco que ayuda a bajar esa humedad.
Terminada la campaña, se arman las pilas de compost mezclando el alperujo con esa hoja —que aporta alrededor del 5% del peso— y, cuando hay disponibilidad, con guano en una proporción cercana al 20%. Si no hay guano, el equipo del INTA lo reemplaza con un 20% de compost de la campaña anterior, que aporta el inóculo microbiano para acelerar el proceso.
Monetta explicó que el objetivo del compostaje es mejorar la aptitud agrícola del alperujo y reducir sus restricciones de uso: aplicado en forma directa, el residuo está reglamentado en San Juan para olivos, en dosis controladas y superficiales, pero no puede usarse en cultivos hortícolas por el riesgo de fitotoxicidad. El compostaje bien hecho reduce drásticamente los compuestos fenólicos responsables de esa fitotoxicidad, incrementa la disponibilidad de nutrientes y estabiliza el material.
El monitoreo se concentra en dos parámetros: la relación carbono-nitrógeno de la mezcla, que debe arrancar en torno a 30 e ir bajando hasta 20, y la temperatura de la pila, que debe mantenerse entre 55 y 65 grados. Por debajo indica falta de humedad, oxígeno o nutrientes; por encima, pérdida de nitrógeno en forma de amoníaco.
El volteo de las pilas se hizo con una volteadora de compost que además incorpora un sistema de riego: un tanque que va mojando el material a medida que lo remueve. El equipo del INTA probó distintos métodos de reposición de agua —manguera de goteo, aspersores, cisterna con tractor— y ninguno resultó tan eficiente como el riego incorporado a la volteadora, con boquillas de aspersión de ferretería que ellos mismos adaptaron a la máquina. Así, moja partícula por partícula en el mismo momento en que se remueve el material, evitando que el agua forme un canal preferente y escurra sin humedecer el centro de la pila. La humedad se mide en forma manual, a puño, y el volteo se hace en función de esa pérdida de humedad, en general una vez por semana.
Emiliano Dibella, dueño de la máquina utilizada en la demostración, contó que este tipo de equipos requiere tractores con marcha ultra lenta, con la excepción de un modelo que empuja al propio tractor, desarrollado por la empresa Eco Management.
Según el equipo del INTA, con este manejo la temperatura se mantiene elevada durante tres o cuatro meses y en ese lapso los fenoles bajan a niveles mínimos. Luego sigue una etapa de maduración, clave para generar ácidos húmicos y fúlvicos y mejorar la calidad final del compost. El material terminado se enriquece con fertilizantes y microorganismos autóctonos del suelo y finalmente se peletiza para facilitar su transporte y aplicación, un proceso a cargo de Luis que reduce el volumen del compost en un 40% aproximadamente y arroja una dosis de referencia cercana a los 300 kilos por hectárea.
Drones para riego y tractores: la oferta de AgroDron y Lumager
La feria comercial que acompañó a las charlas técnicas sumó, entre otros, los stands de AgroDron y Lumager. AgroDron exhibió tecnología de drones aplicada al riego, en línea con los ejes de eficiencia hídrica que atravesaron toda la jornada.
El investigador del INTA Pierluigi Pierantozzi fue una de las presencias más repetidas, con dos charlas en la agenda. A las 9.45 abrió el bloque de disertaciones con “Puesta en valor de los olivos centenarios de La Mesada”, en Valle Fértil, junto a Mariela Torres y Martín Hadad, centrada en el patrimonio genético y productivo de esos ejemplares añosos. Ya sobre el final, a las 16.30, volvió a exponer con “Claves para el manejo del riego en olivares en seto”, el sistema de plantación en alta densidad que en los últimos años gana terreno en la olivicultura sanjuanina y que exige un manejo hídrico distinto al de los montes tradicionales.
Lumager, la empresa sanjuanina que integra energía solar y agroservicios y que ya había tenido protagonismo en ediciones anteriores por sus proyectos de riego con energía fotovoltaica en fincas olivícolas de Pocito, mostró en esta oportunidad su línea de tractores. En el stand de la firma, uno de sus socios fundadores, Antonio Costa —que además de empresario es productor de aceituna para aceite y conserva en Pocito—, hizo una demostración de equipamiento para poda mecanizada, con capacidad para procesar ramas de hasta 25 centímetros de diámetro.
En paralelo, la ronda de negocios internacional
Mientras se desarrollaba la jornada en el INTA, continuó también la Ronda Internacional de Negocios del sector alimentos y bebidas, que había comenzado el jueves en el Museo de la Historia Urbana. La actividad, organizada por la Dirección de Comercio Exterior del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación junto con PromArgentina y el comité organizador de ArgOliva, apuntó a vincular a empresas argentinas productoras de aceite de oliva y aceitunas, frutos secos, vinos, dulces y mermeladas, tomates secos e industrializados, pistacho y pasas de uva con compradores internacionales de Brasil, Chile, Uruguay, Ecuador, Canadá y otros mercados de la región.
Lo que viene: la Expo, abierta a toda la familia
El fin de semana, ArgOliva 2026 cierra su agenda con la Expo ArgOliva, abierta a todo público, que se desarrollará el sábado 5 y el domingo 6 de septiembre, de 18 a 00, en el Centro de Convenciones Barrena Guzmán y los Jardines del Ferro Urbanístico, en la Capital. La propuesta incluirá exposición y venta de productos locales —aceite de oliva, aceitunas, miel y dulce de membrillo, entre otros—, muestras gastronómicas a cargo de chefs sanjuaninos y espectáculos artísticos con academias de baile y músicos de la provincia.