El INTA prueba forrajeras que harían eructar menos metano al ganado misionero
¿Qué tienen en común una planta que parece un yuyo gigante y otra que se usa como cerca viva? El INTA Misiones las estudia para que el ganado engorde más y contamine menos. Los primeros resultados ya están, pero falta la prueba clave.
Un equipo del INTA Misiones investiga desde fines de 2024 en Cerro Azul si ciertas leguminosas y plantas no convencionales pueden mejorar la dieta del ganado y, al mismo tiempo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La apuesta es producir más kilos de carne por hectárea con un impacto ambiental menor.
El estudio está a cargo de Nicolás Olivera, becario del INTA en la Agencia de Extensión Rural San Javier, y se desarrolla en la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul. "Buscamos mejorar la dieta animal y, a su vez, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero", resume el investigador.
La ganadería viene ganando terreno en la zona en el marco de un proceso de reconversión productiva. Para Olivera, ese avance necesita alternativas que hagan los sistemas más eficientes y sostenibles.
El problema de la dieta actual
En los sistemas ganaderos de la región predominan gramíneas tropicales con altos porcentajes de fibra y bajos contenidos de proteína. Las leguminosas y otras forrajeras pueden aportar una dieta de mayor calidad y digestibilidad.
Actualmente se evalúan tres leguminosas: Leucaena leucocephala, Aeschynomene americana y Stylosanthes guianensis. A ellas se suman dos especies no convencionales: Tithonia diversifolia y Moringa oleifera. Fueron elegidas por su valor nutricional, su adaptación a climas similares al de Misiones y la presencia de taninos condensados. Parte del trabajo consiste en determinar cómo se adaptan a las condiciones locales.
Taninos y metano: la clave del estudio
Durante la digestión, el alimento fermenta en el rumen y ciertos microorganismos intervienen en la generación de metano, que luego se libera al ambiente principalmente por la eructación. Es un proceso natural de los rumiantes.Los taninos condensados presentes en algunas plantas pueden disminuir la actividad de esos microorganismos. "Si el animal consume una especie vegetal que tenga concentraciones de taninos condensados, disminuye la actividad de las bacterias metanogénicas y, por lo tanto, puede reducirse la liberación de metano al ambiente", explicó Olivera.
El investigador aclaró que se buscan concentraciones moderadas de estos compuestos, compatibles con una buena alimentación y digestión. La expectativa es que la combinación de mayor calidad nutricional y taninos permita mejorar el desempeño animal, producir más kilos de carne por hectárea y bajar las emisiones por kilo producido.
Cómo incorporarlas a los potreros
Otro desafío es determinar cómo introducir estas especies en potreros ya implantados. Se prueban distintas estrategias de intersiembra y establecimiento, porque algunas tienen dificultades para competir al principio con las especies presentes. "Uno de los objetivos específicos es evaluar cuál es la manera adecuada de incorporar estas especies a un sistema ganadero ya establecido", señaló Olivera.
La investigación sigue en marcha, aunque ya genera información. El equipo dispone de datos sobre producción de materia seca y materia verde en las distintas estaciones del año, y resultados preliminares sobre concentración de taninos condensados. Próximamente se sumarán los análisis del valor nutricional de cada especie.
Esos resultados permitirán identificar las especies con mejores condiciones para los sistemas ganaderos subtropicales y avanzar en la evaluación de su impacto sobre la producción animal y las emisiones.
Presentación en Dos de Mayo
Olivera presentará esta línea de trabajo el 17 de septiembre durante la "Jornada de actualización de factores para el desarrollo ganadero en Misiones", que se realizará de 8 a 13 horas en el Hotel Austral de Dos de Mayo.