El insólito vínculo entre dos tucumanos y el Comando Vermelho que terminó en un embargo millonario
Dos tucumanos procesados por lavar dinero del Comando Vermelho quedaron en libertad pero con un embargo de $3.000 millones. ¿Qué dijo el juez sobre el vínculo con 'Sakamoto'?
Dos tucumanos quedaron procesados por lavar dinero para el Comando Vermelho, una de las organizaciones criminales más temidas del continente. El juez federal los embargó por $3.000 millones a cada uno, pero les permitió seguir el proceso en libertad. Sus madres, que habían sido detenidas, ahora quedaron desvinculadas del caso.
¿Quiénes son los acusados?
Mauricio Alejandro Córdoba (28) y Francisco Alejandro Aragón (28) fueron señalados por el fiscal federal Agustín Chit como parte de una red que blanqueaba dinero para el grupo brasileño. Junto a ellos, sus progenitoras, Elisa Torres Toledo y Alejandra Agüero, habían sido investigadas, pero el magistrado decidió dictarles la falta de mérito.
La investigación empezó hace más de tres años, cuando aparecieron los nombres de estos cuatro tucumanos en una causa mayor. Según el expediente, el cerebro financiero del Comando Vermelho, Marcelo Clayton Alves de Sousa, se instaló en Argentina para lavar dinero obtenido del narcotráfico, el tráfico de armas y secuestros extorsivos. Alves de Sousa sigue prófugo.
La maniobra con criptomonedas
En diciembre de 2022, Alves de Sousa creó un grupo de WhatsApp llamado “Cuenta Arg Verificados”. Bajo el alias “Sakamoto”, daba instrucciones a personas reclutadas para mover criptomonedas. Los investigadores calculan que habría movilizado unos U$S 500 millones en operaciones virtuales.
Los tucumanos recibían transferencias de criptoactivos, los vendían y depositaban el dinero en cuentas que “Sakamoto” indicaba. Todo quedaba registrado en comprobantes que enviaban al líder, una conducta que llamó la atención del juez.
En su declaración, Córdoba y Aragón dijeron que no sabían que “Sakamoto” era el jefe financiero del Comando Vermelho, que actuaban para subsistir y que sus madres no tenían relación con el negocio. Pero el magistrado no les creyó: “No podían razonablemente desconocer el origen espurio de los activos”, sostuvo.
El juez Díaz Martínez remarcó que la lógica de rendir cuentas ante un desconocido era propia de un intermediario, no de un inversor independiente. Además, señaló que debieron sospechar cuando “Sakamoto” les pedía transferir los pesos a cuentas de terceros.
¿Qué pasó con las madres?
Torres Toledo y Agüero quedaron implicadas porque sus hijos usaron sus nombres para operar. Sin embargo, el juez dictó la falta de mérito, aunque su situación podría cambiar si las pericias a los celulares secuestrados aportan pruebas en su contra.
La resolución también benefició a los hijos: al no acreditarse la participación de las madres, cayó la acusación de pertenencia a una asociación ilícita.
Finalmente, el magistrado procesó a Córdoba y Aragón por lavado de activos agravado por habitualidad y en calidad de coautores. Les impuso reglas de conducta, como no salir del país, y un embargo de $3.000 millones a cada uno, uno de los más altos que se recuerdan.