El insólito regalo de Erdogan en la cumbre de la OTAN que descolocó a los líderes mundiales
¿Te imaginas recibir un arma de regalo en una cumbre internacional? El presidente de Turquía descolocó a todos con un detalle que pocos esperaban.
En la última cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan sorprendió a sus colegas con un obsequio que nada tuvo que ver con los tradicionales chocolates o whiskies: un revólver Sarsilmaz de fabricación local, personalizado para cada uno de los 31 líderes, con munición y licencia de exportación incluida.
La elección de Erdogan rompió con todos los protocolos diplomáticos. Mientras que en este tipo de encuentros suelen intercambiarse productos típicos como vodka o chocolate, el mandatario turco optó por un arma semiautomática producida por el mayor proveedor privado de armas del país, con la intención de que cada jefe de Estado pudiera llevársela a su nación.
¿Qué hicieron los líderes con el revólver?
El presente generó reacciones dispares. El primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, rechazaron el regalo y lo dejaron en Ankara. En el caso del primer ministro británico, Keir Starmer, la legislación del Reino Unido le impidió ingresar con un arma cargada, por lo que también debió abandonarla en Turquía.
Uno de los episodios más llamativos fue el del primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, quien recién advirtió el contenido del obsequio al regresar a Bruselas. Al abrir la caja, encontró el revólver y lo entregó de inmediato a la Policía.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, resolvió donar el arma a un museo militar, una vez que supere todos los controles de seguridad. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, planea una acción similar.
Las respuestas de Canadá, Italia, Francia, Alemania y Suecia
El primer ministro canadiense, Mark Carney, expresó que analizará “un lugar apropiado” para el revólver, y recordó que todos los obsequios oficiales deben cumplir con la legislación canadiense, que prohíbe conservar regalos de alto valor y exige declararlos ante el comisionado de conflictos de intereses.
En Italia, la primera ministra Giorgia Meloni optó por guardar el arma en el almacén del Palazzo Chigi, donde se depositan los regalos oficiales de los mandatarios. Francia y Alemania, en tanto, decidieron dejar el revólver en sus respectivas embajadas en Turquía hasta definir su destino.
El líder sueco, Ulf Kristersson, no dejó el revólver en Ankara, pero su equipo aclaró que el regalo llegará a Suecia “de forma ordenada y conforme a la legislación sueca”.

