El insólito método que usaron alumnos de Paraná para cazar al mosquito del dengue
¿Sabías que unos chicos de Paraná se convirtieron en cazadores de huevos de mosquito? Conocé cómo fue el proyecto que premió la ciudad y qué viene ahora.
Un grupo de estudiantes de sexto grado de la Escuela Marcelino Román, en Paraná, se convirtió en supervisor del mosquito Aedes aegypti y recibió certificados por su labor. La iniciativa, impulsada por la Municipalidad, combinó ciencia, tecnología y prevención para frenar al vector del dengue.
La entrega de reconocimientos se realizó este viernes durante una feria educativa en el establecimiento, donde los chicos demostraron cómo monitorearon la presencia del insecto en sus propias casas durante varios meses.
¿Cómo funcionó el monitoreo?
Cada estudiante recibió una ovitrampa, un dispositivo compuesto por un frasco y un bajalenguas, que debían revisar semanalmente en busca de huevos del mosquito. Luego fotografiaban el dispositivo y subían la información a una plataforma digital para que los técnicos municipales hicieran el seguimiento.
Pierino Goette, de la Secretaría de Gestión Ambiental y Recursos Hídricos, explicó que los chicos aprendieron a usar tecnología y aplicaron el método científico. "Ellos aprendieron a utilizar tecnologías, hicieron método científico a través de la observación y además se transformaron en multiplicadores de la concientización", destacó.
Los datos recolectados permitieron identificar las zonas con mayor presencia del vector y planificar descacharrizaciones estratégicas. "La cantidad de huevos es un indicador indirecto de la presencia del mosquito", agregó Goette.
Nuevas descacharrizaciones en Paraná
Durante el evento, las autoridades anunciaron que el lunes comenzará una nueva etapa de operativos de descacharrización en la ciudad, comenzando por la jurisdicción de Paraná XIV. La secretaria de Salud, Claudia Enrique, señaló: "Si bien estamos en invierno, pensamos que vamos a tener un verano con una importante presencia de mosquitos. Es fundamental comenzar las descacharrizaciones en esta época del año".
La experiencia de los chicos
Emilia, de 11 años, contó que cada martes revisaba su ovitrampa, sacaba fotos y contaba los huevos. "Después nos decían si estaba bien identificado porque eran muy chiquitos", relató. Cuando encontraban muchos huevos, recibían recomendaciones para eliminar criaderos. "En mi casa había bastantes, pero cuando empezamos a cuidarnos más y a eliminar los lugares donde se acumulaba agua empezaron a aparecer menos", aseguró.
Candela, otra participante, admitió que no siempre era fácil distinguir los huevos. "Son muy chiquitos. A veces costaba distinguir qué era un huevo y qué era una marca del palito", dijo. Ambas coincidieron en que el proyecto les enseñó la importancia de eliminar el agua estancada y estar atentas al mosquito.
La experiencia también se extendió a las familias. Emilia comentó: "Yo también se lo mostraba a amigos y a mi familia, entonces ellos también iban concientizando".