De 30 empleados a 7, y una factura de luz que pasó de $90 mil a $1,5 millones: el titular de la Uich describió con su propia planta el derrumbe industrial chaqueño. Qué pidió al Gobierno y por qué dice que las medidas llegaron tarde.
Aldo Kastón, titular de la Unión Industrial del Chaco, describió un panorama crítico para el sector fabril y advirtió que la combinación de demanda interna debilitada, costos en alza e importaciones crecientes pone en riesgo la continuidad de numerosas empresas.
En diálogo con Radio Natagalá, el presidente de la Uich sostuvo que las dificultades se profundizaron en los últimos meses y que las medidas anunciadas por el Gobierno nacional resultan insuficientes para revertir el deterioro de la actividad.
Kastón comparó la situación actual con la desindustrialización de los años 90, aunque con un ritmo más acelerado. «El resultado es el mismo, pero mucho más rápido y sin ningún reconocimiento hacia ningún tipo de industria. Esto es mucho más grave, lamentablemente», expresó.
Importaciones y costos, la combinación que ahoga
El dirigente cuestionó la apertura de las importaciones y la eliminación de mecanismos de protección para la producción nacional. A su entender, esas decisiones, sumadas a la retracción del mercado interno, colocaron a las empresas argentinas en una situación de creciente vulnerabilidad.
«Las medidas tomadas fueron todas en contra de la industria», afirmó, y sostuvo que la crisis no se resuelve solo con beneficios impositivos o facilidades financieras. Según explicó, el problema central es la falta de compradores para los bienes que producen las fábricas.
En ese sentido, planteó que cualquier intento de recuperación debe contemplar una mejora de los ingresos y del poder adquisitivo de la población. «¿Por qué vos pondrías una empresa, por más beneficios que te dé el Estado, si no tenés a quién venderle lo que producís? No es un camino industrial ese», señaló.
Las medidas de Caputo y el reclamo que viene de lejos
Kastón también se refirió a las recientes medidas del ministro de Economía, Luis Caputo, vinculadas con la situación fiscal de las empresas. Reconoció que representan un alivio para los establecimientos con dificultades financieras, pero consideró que llegaron demasiado tarde.
«Es una buena medida, pero absolutamente tarde. Si la hubieran tomado hace seis meses, estaríamos posiblemente en otras circunstancias», sostuvo. Y agregó: «Si no se reactiva la economía en todos sus aspectos, solamente que no te embarguen la cuenta es insuficiente. Es estirarte un poco más la agonía».
El industrial recordó que estos reclamos fueron planteados ante las autoridades nacionales desde la Unión Industrial Argentina (UIA) y desde las entidades que integran la Unión Industrial del Norte Argentino (Uninor), que reúne a representantes de diez provincias. Según indicó, los pedidos de asistencia se formularon hace más de un año, cuando las primeras señales de deterioro ya eran evidentes.
China, Temu y la electricidad: los números que duelen
Uno de los aspectos que más preocupan al dirigente es la competencia con productos provenientes de China, cuyos precios, aseguró, resultan imposibles de igualar para buena parte de la industria nacional. Mencionó ejemplos de electrodomésticos, estructuras metálicas, equipamiento industrial y maquinaria agrícola que se consiguen en el exterior a valores muy inferiores a los costos de fabricación argentinos.
Según explicó, la elevada capacidad productiva de China y las dificultades que enfrenta para colocar sus mercaderías en otros mercados están impulsando una reducción de precios que profundiza las diferencias competitivas. «Nosotros no podemos competir con China. Tenemos que plantear una forma distinta de producir», afirmó.
En ese marco, sostuvo que la apertura comercial debería acompañarse de políticas que permitan sostener la fabricación local y preservar los puestos de trabajo. Sin embargo, reconoció que los consumidores también enfrentan dificultades económicas y que, ante salarios reducidos, resulta comprensible que busquen alternativas más económicas en plataformas internacionales. «No le podés decir a la gente que no compre en Temu porque, con los sueldos que hay, lógicamente van a comprar en Temu», manifestó.
A la competencia externa se suma el incremento de los costos internos, especialmente la energía eléctrica, uno de los principales gastos para las plantas industriales. Kastón aseguró que en los últimos tres años el costo de la electricidad registró aumentos extraordinarios y usó como ejemplo su propia empresa.
Según relató, antes abonaba alrededor de $90 mil mensuales, mientras que hoy la factura ronda el $1,5 millones, pese a que la actividad de la planta se redujo considerablemente. «Nosotros gastábamos $90 mil y hoy estamos gastando un millón y medio», señaló.
La situación es aún más preocupante porque el establecimiento ya no funciona con la misma cantidad de trabajadores ni con toda su capacidad instalada. «Antes teníamos casi 30 personas trabajando, con el plantel de máquinas completo funcionando. Hoy tenemos siete personas que ven qué máquina marcha. Los tenemos haciendo trabajos manuales», describió.
Para el dirigente, este ejemplo refleja las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas industrias para sostener su estructura productiva. Si bien reconoció que todavía existen actividades que mantienen cierto nivel de funcionamiento, advirtió que el deterioro se está extendiendo a diferentes ramas manufactureras. «Hoy producir es tan caro que no te da ganancias», resumió.
Reclamos al Gobierno y preocupación por el futuro
En relación con las políticas provinciales, Kastón reconoció que el gobierno chaqueño adoptó algunas medidas destinadas a mejorar las condiciones de inversión y reducir la presión tributaria sobre las empresas. Entre ellas mencionó las modificaciones impositivas y la creación del Régimen de Incentivo para Nuevas Inversiones (Rini), impulsado como herramienta provincial para atraer proyectos productivos.
No obstante, señaló que todavía se aguarda su reglamentación para que las empresas interesadas puedan acceder a los beneficios previstos. «Hay gente que quiere invertir, pero no está reglamentada y, por consiguiente, no podemos adherirnos a esa ley», explicó.
De todas maneras, insistió en que las herramientas provinciales tienen un alcance limitado frente a las condiciones macroeconómicas. «Las medidas que pueda tomar el gobierno provincial son insuficientes. Acá hay un problema nacional», afirmó.
El dirigente reclamó una discusión más amplia sobre el modelo productivo del país y la necesidad de definir políticas industriales de largo plazo. En ese sentido, planteó que la Argentina debería recuperar mecanismos que promuevan la fabricación de componentes nacionales y la integración de proveedores locales en las grandes cadenas productivas. «Tenemos que fabricar cosas acá. Tenemos la inteligencia, tenemos la capacidad, tenemos la gente», expresó, y cuestionó que se permita la desaparición de empresas con trayectoria y conocimientos industriales acumulados durante décadas.
Como ejemplo mencionó la situación de la firma SKF y advirtió sobre las consecuencias que tiene para el entramado productivo la pérdida de establecimientos especializados, maquinaria y trabajadores capacitados.
También sostuvo que el debate no debería limitarse a defender o rechazar de manera integral las políticas de distintos gobiernos. «Tenemos que ver qué hacía mal el gobierno anterior para mejorarlo y qué está haciendo bien este gobierno para sostenerlo», planteó.
La «rebelión fiscal» que no es una decisión organizada
Hacia el final de la entrevista, Kastón fue consultado por las versiones que circulan entre empresarios sobre una posible rebelión fiscal ante la imposibilidad de afrontar las obligaciones tributarias. El dirigente vinculó esas advertencias con el deterioro de las ventas y las dificultades financieras que atraviesan numerosas compañías.
Sin embargo, aclaró que no necesariamente se trataría de una decisión organizada de dejar de pagar impuestos, sino de una consecuencia de la falta de recursos. «Yo creo que la rebelión fiscal no era ‘yo me rebelo y te digo no te pago más’, sino ‘no puedo pagar más, entonces dejo de pagar’», explicó.
En ese contexto, interpretó que las medidas de alivio anunciadas por el Ministerio de Economía podrían estar orientadas a evitar una profundización de los incumplimientos tributarios.
Para Kastón, el desafío central sigue siendo recuperar la actividad económica y generar condiciones que permitan a las fábricas volver a producir y vender. De lo contrario, advirtió, las medidas de asistencia financiera o impositiva solo postergarán las consecuencias de una crisis que ya está afectando el empleo y la continuidad de las empresas.