El hotel que fundó El Calafate: la historia que casi nadie conoce

El primer hotel de El Calafate no fue un emprendimiento turístico: nació como posta de campaña en 1909 y su historia está atravesada por una feroz pelea contra los latifundistas. El libro que recupera documentos inéditos y testimonios de la familia fundadora revela lo que casi nadie sabía.

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El hotel que fundó El Calafate: la historia que casi nadie conoce
El hotel que fundó El Calafate: la historia que casi nadie conoce

El primer hotel de El Calafate no fue un emprendimiento turístico: nació como posta de campaña en 1909 y su historia está atravesada por una feroz pelea contra los latifundistas de la zona. Así lo reconstruye el docente, periodista e historiador Ángel Serra en su libro "Hotel El Calafate", un trabajo que recupera documentos inéditos y testimonios de la segunda generación de la familia fundadora.

Antes de que El Calafate existiera como pueblo, el francés Armand Guilhou montó un hotel rural que funcionó entre 1909 y 1912. De él se tienen muy pocos datos, pero su fondo de comercio fue vendido a José Pantín, quien el 23 de abril de 1913 se instaló en el lugar junto a su esposa Josefa Fleire, su cuñado Cecilio Fleire y sus cuatro hijos —que con el tiempo serían diez—. Ese asentamiento original está frente a la estación de servicio YPF y al lado de la Comisaría Primera, apenas se cruza el puente en el ingreso a la ciudad. Dos enormes álamos plantados por Josefa y sus hijos todavía marcan el sitio.

Una década de pleitos y amenazas

La información sobre la Comarca de Lago Argentino y los pueblos del Territorio de Santa Cruz está resguardada en el Archivo Histórico Provincial de Río Gallegos. Gracias a esos legajos, Serra pudo recuperar la memoria histórica de la localidad y publicar en el libro varios documentos inéditos.

Allí queda expuesta la lucha desigual de los primeros colonos del sur del Lago Argentino contra los ganaderos latifundistas. Fueron diez años de pleitos judiciales, aprietes, acosos y amenazas de los poderosos. "El Calafate es el resultado de una gran rebeldía y obstinación", sostiene el autor, que también explica los vacíos demográficos de Santa Cruz y la connivencia de un bloque de poder integrado por políticos conservadores, la Policía del Territorio y las grandes sociedades ganaderas.

Para reconstruir esa trama, Serra recurrió a fuentes directas: habló con Julia y Aída Pantín, de la segunda generación, quienes corroboraron los datos de los legajos policiales, sobre todo la pelea de su padre con los latifundistas. Ellas ayudaron a reconstruir gran parte de lo que el libro narra y que el autor definió como "la guerra del alambre".

Josefa, el alma del hotel

Mientras los hijos varones se ocupaban del negocio ganadero, Josefa y sus hijas mayores —Aurora, María Inés y luego Julia— se pusieron al frente del establecimiento. Las jornadas empezaban a las cinco de la mañana preparando el desayuno para los pensionistas, que eran sobre todo funcionarios y oficiales de la Policía. En esos tiempos no se hablaba de turistas.

El libro incluye fotografías de época del hotel, de la familia y de las primeras reuniones sociales del pueblo, sobre todo para celebrar el 25 de mayo. Siempre se llamó Hotel El Calafate, pero la gente lo bautizó popularmente como Hotel Pantín.

El establecimiento funcionó durante largos años, hasta la casi guerra con Chile de fines de 1978 por el conflicto del Canal de Beagle. Ante los rumores de expropiación por parte del Ejército, la familia decidió venderlo y luego fue desmontado por completo. Con el tiempo, partes del hotel —como sus pisos— terminaron en algunas casas de Río Gallegos.

Un aporte a la memoria oral

Serra presentó el trabajo en la Feria Provincial del Libro y destacó la importancia de que existan espacios para los autores del interior de Santa Cruz. "Son muchos los temas que se desconocen en la Capital y esta es una gran oportunidad para exhibirlos y convertirlos en patrimonio de todos los santacruceños", afirmó.

El autor también celebró el momento literario que viven las localidades y valoró la convocatoria del área provincial de Cultura a escritores, investigadores e historiadores. En El Calafate, el libro se está convirtiendo en una referencia para los guías de turismo y para quienes buscan ahondar en la historia de la comarca. La obra se suma a trabajos anteriores de Luis Ibarra Philemon, Raúl Peralta —ex jefe de archivo del diario La Opinión Austral—, Pablo Beecher, Osvaldo Mondelo y Jorge y Mario Echeverría, entre otros.

Para Serra, el libro cumple una función clave: evitar que el relato oral se pierda. "Es un elemento de consulta para las próximas generaciones de calafateños", concluye.

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