El conflicto con los anestesiólogos iba a resolverse con el correr de los días, pero el hospital de Orán ya acumula decenas de operaciones frenadas y pacientes internados que no pueden recibir el alta.
El hospital San Vicente de Paul de Orán atraviesa una situación crítica: alrededor de 60 cirugías programadas quedaron suspendidas en los últimos diez días por el conflicto con los anestesiólogos. La estimación la hizo la gerente general del establecimiento, Silvia Gutiérrez, quien además alertó que las demoras golpean a pacientes que siguen internados esperando pasar por el quirófano.
El nosocomio cuenta con cuatro anestesistas y atiende a gente de distintas localidades del norte provincial. Las operaciones que no se pudieron concretar abarcan varias especialidades: cirugías generales, traumatológicas, pediátricas y ginecológicas.
La prótesis que llegó y la operación que no se pudo hacer
Gutiérrez puso un caso concreto para graficar lo que ocurre. Pacientes afiliados a PAMI habían conseguido una prótesis para un reemplazo de cadera, pero la intervención debió postergarse. "Llegó y tuve que avisar que no se iba a poder hacer la cirugía porque no tenía anestesista", contó la gerente sobre una de esas situaciones.
La espera también complica a quienes permanecen hospitalizados. "Hay pacientes a los que yo no los puedo dar de alta, tienen que esperar a la cirugía", explicó. Una internación más larga de lo previsto puede deteriorar el estado de salud y elevar la exposición a infecciones intrahospitalarias, lo que a su vez podría derivar en nuevas postergaciones.
La propia Gutiérrez mencionó un ejemplo: una infección urinaria puede obligar a demorar una operación hasta que el paciente recupere las condiciones para ser intervenido. De ese modo, a la suspensión original por el conflicto puede sumarse otra espera por una complicación de salud.
Las urgencias siguen atendidas
La gerente confirmó que las cirugías de urgencia no se interrumpieron. Entre los casos que se siguen resolviendo mencionó cesáreas por sufrimiento fetal e intervenciones neuroquirúrgicas a personas con traumatismos y hematomas que requerían atención inmediata.
Un hospital que sostiene a todo el norte salteño
El San Vicente de Paul es, junto al hospital de Tartagal, uno de los establecimientos de referencia para el norte de Salta. Su área operativa abarca cerca de 98.000 habitantes, pero además recibe derivaciones de Los Toldos, Isla de Cañas, Aguas Blancas, Colonia Santa Rosa, Urundel, Pichanal e Hipólito Yrigoyen, entre otras localidades.
Gutiérrez remarcó que la falta de neurocirujano en Embarcación obliga a trasladar hasta Orán los casos urgentes que necesitan esa especialidad. Esa función regional amplía la demanda sobre el hospital, que debe responder tanto a su población como a los pacientes derivados desde otros establecimientos.
Qué dicen desde la gerencia sobre los pagos
Respecto del reclamo económico, Gutiérrez sostuvo que se abonaron las prestaciones de mayo, junio y julio, además de las guardias hasta agosto. También informó que el miércoles se había realizado un nuevo pago y afirmó que, desde la perspectiva de la gerencia, las obligaciones estaban al día.
Explicó que las facturas de la asociación de anestesiólogos deben pasar por una auditoría para verificar las prestaciones realizadas y que el contrato contempla un plazo de 60 días. Según su versión, los procedimientos estaban dentro de los términos previstos. La gerente expresó su expectativa de que el conflicto se resuelva mediante el diálogo y volvió a remarcar las dificultades que enfrenta el hospital.