El hongo que crecía en una refinería abandonada y que podría limpiar el petróleo del suelo
¿Puede un hongo que crecía en una refinería abandonada comerse el petróleo que envenena el suelo? Los científicos lo probaron durante 90 días y una de las dosis dio un resultado que sorprendió.
Un grupo de científicos de universidades de Italia y Canadá encontró en el suelo de una refinería abandonada de Trieste, Italia, una cepa del hongo Ciboria que podría ser clave para limpiar terrenos contaminados con hidrocarburos de petróleo. El hallazgo abre la puerta a métodos biológicos para recuperar suelos que hoy parecen irrecuperables.
La contaminación con derivados del petróleo es uno de los problemas ambientales más persistentes: muchos de sus compuestos permanecen en la tierra durante años y revertir ese daño suele ser lento y costoso. Frente a ese escenario, los investigadores se preguntaron si un hongo podía hacer el trabajo.
El experimento: 90 días y dos dosis distintas
Antes de empezar, el terreno analizado tenía una concentración de 8538 miligramos de hidrocarburos de petróleo por cada kilogramo de suelo. Los científicos dividieron el material en muestras y agregaron el hongo en dos concentraciones: equivalentes al 1% y al 7% del peso fresco.
Durante 90 días monitorearon qué pasaba. Descubrieron que la cepa de Ciboria utilizaba el diésel como su única fuente de carbono, lo que le permitía desarrollarse incluso en un ambiente con altísima contaminación.
Los resultados, publicados tras el período de pruebas, fueron contundentes: en las muestras con 1% de hongo los hidrocarburos bajaron un 78%. En las que tenían 7%, la reducción alcanzó el 99%.
Qué es la micorremediación
El proceso se conoce como micorremediación: una técnica que aprovecha hongos para transformar o degradar sustancias contaminantes. Gracias a sus hifas, los hongos se extienden por el suelo y producen enzimas que actúan sobre moléculas difíciles de romper.
Los investigadores también observaron un efecto secundario valioso: la presencia del hongo favoreció la aparición de ciertas bacterias que se alimentan de hidrocarburos. Esa interacción entre hongos y bacterias, remarcaron los autores, podría aprovecharse para desarrollar métodos biológicos destinados a recuperar suelos contaminados con derivados del petróleo.
El experimento, sin embargo, se realizó a escala de laboratorio. El siguiente paso sería probar si el mismo resultado se sostiene en el campo.