El hombre que mató a Alejo Hunau volvió a caer: entró a una mercería y lo esperaba un final inesperado
Diego Arduino, condenado por el homicidio de Alejo Hunau, entró a una mercería con una mujer. La dueña bajó la persiana y una quedó encerrada. Lo que pasó después con él...
Diego Arduino, el hombre condenado por el homicidio del periodista y asesor del Gobierno de Mendoza Alejo Hunau, volvió a quedar a disposición de la Justicia. Esta vez, fue imputado por un presunto hurto en una mercería de calle San Luis, en Ciudad, junto a una mujer de 30 años.
El episodio ocurrió cuando Arduino, de 48 años, ingresó al comercio acompañado por Natalia Magalí Castro Bravo. Según fuentes policiales, el hombre hizo algunas consultas a la propietaria y luego se retiró con un perfume. La dueña advirtió el robo y bajó rápidamente la persiana del local, por lo que Castro Bravo quedó encerrada en el interior.
Tras un llamado al 911, efectivos policiales llegaron al lugar y detuvieron a la mujer. Arduino fue interceptado a pocas cuadras del comercio. Desde el Ministerio Público Fiscal informaron que ambos fueron imputados por hurto simple, a pedido del fiscal Tomás Guevara, a cargo de la investigación.
Quién es Diego Arduino, el condenado por el crimen de Alejo Hunau
El nombre de Diego Arduino quedó marcado a fuego en la historia policial de Mendoza. Alejo Hunau fue asesinado durante la madrugada del 22 de noviembre de 2004, luego de recibir un botellazo. La víctima vivía en un departamento sobre calle Pedro Vargas, entre Colón y Pedro Molina, en Ciudad.
Hunau trabajaba para el Gobierno provincial, un dato que le dio una repercusión especial al caso. En una primera instancia, Arduino fue el único acusado, pero recuperó la libertad por decisión de la Segunda Cámara del Crimen. Con el avance de la investigación, las pruebas de ADN lo ubicaron en la escena del homicidio y quedó identificado como la última persona que estuvo con la víctima.
Finalmente, en 2007, la Cuarta Cámara del Crimen lo condenó a 16 años de prisión por el asesinato de Hunau. La causa también contempló el robo de elementos de la propiedad.
Un prontuario con estafas y violencia de género
Antes de recuperar la libertad, Arduino volvió a quedar bajo investigación por una serie de presuntas estafas cometidas mediante perfiles falsos en Facebook Marketplace. En 2021, el fiscal Flavio D’Amore, de la Fiscalía de Instrucción Nº 7 de Delitos Económicos, inició la pesquisa tras recibir varias denuncias con una modalidad similar.
Según la investigación, las víctimas contactaban a supuestos vendedores a través de perfiles apócrifos y, una vez que establecían confianza, compraban materiales para la construcción. El cruce de información permitió determinar que el número telefónico utilizado correspondía a un interno de la cárcel de Boulogne Sur Mer. Al identificarlo, los investigadores establecieron que se trataba de Arduino.
Personal de la División Delitos Económicos realizó una requisa en la celda que compartía con otros dos internos y secuestró dos celulares, seis tarjetas SIM, un cuaderno y papeles con anotaciones vinculadas con los hechos investigados. A partir de esas pruebas, D’Amore lo imputó por estafa genérica. De acuerdo con los antecedentes de la causa, Arduino recibió una condena de cinco años de prisión por esos hechos.
El 4 de diciembre de 2022, durante la mañana, Arduino se presentó en una vivienda de calle San Luis, en Las Heras. Según la denuncia, le dijo a la víctima que quería hablar con ella, pero como la mujer no le abrió la puerta, comenzó a patearla. Además, habría exhibido un arma blanca y amenazado con "desquitarse" con la mujer o con la Policía. La víctima llamó al 911 y Arduino fue detenido en el lugar. Por ese episodio, en mayo de 2023 fue condenado a un año y un mes de prisión.
El 23 de marzo de 2026, Arduino volvió a quedar involucrado en un hecho contra la propiedad. Esa vez ingresó al supermercado Coto de Ciudad, se dirigió al sector de carnicería y ocultó entre sus ropas dos bandejas de carne. Fue descubierto por personal de seguridad privada del establecimiento y recibió una condena de dos meses de prisión efectiva por tentativa de hurto simple.
Arduino recuperó la libertad el 23 de mayo de 2026. Meses después, volvió a quedar a disposición de la Justicia tras el episodio en la mercería de calle San Luis, donde fue imputado junto con Castro Bravo por un nuevo hecho de hurto simple.