El historiador que cambió la forma de entender a Salta y a Güemes
¿Sabías que un historiador salteño fue el primero en demostrar el rol clave de la provincia en la independencia? Su obra, escrita hace un siglo, sigue siendo fundamental. Descubrí quién fue y por qué su mirada cambió todo.
¿Cómo se explica el rol clave de Salta en la independencia argentina? Un hombre lo dejó escrito hace más de un siglo, y su obra sigue siendo la base de todo lo que se sabe sobre el General Güemes y la provincia.
Se trata de Bernardo Frías, un historiador salteño que dedicó su vida a demostrar que sin Salta, la historia del país sería otra. Su tesis, original y contundente, sostiene que la provincia sufrió siete invasiones realistas y que si los españoles hubieran avanzado hasta Tucumán o Córdoba, el curso de la guerra por la independencia habría cambiado por completo.
¿Quién fue Bernardo Frías?
Frías no solo escribió la historia de Salta, sino que la interpretó como ningún otro. Fue el primero en darle a la provincia y a Martín Güemes el lugar protagónico que merecen en la historia nacional. Para él, Güemes fue un estadista que entendió mejor que nadie el rol estratégico de Salta, una mirada que contrastaba con la visión centralista de Mitre.
Más que historia: tradiciones y sociología
Su obra no se limita a los hechos políticos. En sus "Tradiciones Históricas" se revela como un agudo observador de las costumbres y usos de su época. Si bien algunos aspectos pueden ser criticados con los ojos de hoy, Frías debe leerse en clave histórica, situándose en su tiempo y espacio.
Una prosa que ya no se encuentra
Su estilo es elegante y pulcro, con un ritmo que acerca su escritura a la literatura. En tiempos de inteligencia artificial y gramática homogénea, recorrer sus párrafos es un placer para los sentidos. Su castellano, rico y bien puntuado, es un tesoro que merece ser redescubierto.
El esfuerzo detrás de la obra
Detrás de sus libros hay una historia de dedicación absoluta. Por tradición familiar se sabe que su mujer, doña Sofía, con más de cien años, contaba el tesón hercúleo que demandaba su trabajo: dos meses en archivos de Córdoba, dos en Buenos Aires, para volver a Salta y dictar. Ella era su pasante de pluma. No había discípulos ni comentaristas, solo un matrimonio dedicado a escribir la historia para las generaciones futuras. Entre sus amigos se contaba nada menos que Mitre, con quien intercambió cartas.
Método riguroso y tradición oral
Frías no se conformó con los archivos. Su método científico lo llevó a buscar hechos verificados, pero también aprovechó la tradición oral, lo que le permitió dar un semblante más rico y certero a los personajes que retrató. Su estatura intelectual no depende de glosadores ni continuadores: fue el tiempo el que le dio la razón, tanto a él como a su visión de Güemes y de Salta.