El hielo de San Juan se quedó sin su escudo: 222 metros de nieve que ya no están
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El hielo de San Juan se quedó sin su escudo: 222 metros de nieve que ya no están

Donde antes había nieve que protegía el hielo, ahora hay roca y sol. El estudio que midió 40 años de cambios en los glaciares de San Juan encontró que la línea de nieve subió 222 metros y que cada vez más glaciares pasan el verano sin su cobertura blanca. ¿Qué significa para el agua de la provincia?

Un estudio del IANIGLA-CONICET que analizó 229 glaciares de los Andes Centrales entre 1985 y 2024 reveló que la cuenca del río San Juan es la que muestra los cambios más profundos: la línea de nieve subió 222 metros y cada vez más glaciares pasan el verano sin la protección de la nieve.

La investigación, publicada en la revista internacional Journal of Glaciology y liderada por Juan Cruz Ghilardi Truffa, puso la lupa sobre cinco cuencas de los Andes Centrales: San Juan, Mendoza, Tunuyán, Diamante y Atuel. Durante cuatro décadas, los científicos siguieron la evolución de los glaciares cubiertos por detritos a través de imágenes satelitales y detectaron transformaciones que se aceleraron después de 2009.

Qué significa que la nieve haya subido 222 metros

La línea de nieve es el límite hasta donde queda nieve sobre un glaciar al terminar el verano, después de meses de calor y derretimiento. Esa capa blanca no es solo un paisaje: acumula agua y protege el hielo que queda debajo.

En la cuenca del río San Juan, ese límite se elevó 222 metros en el período analizado, con un margen de incertidumbre de 99 metros. El dato no es menor: cuanto más arriba queda la nieve, más superficie del glaciar queda expuesta al sol y al deshielo.

Los investigadores también notaron que disminuyó de forma significativa la proporción de superficie glaciar que conserva nieve al final del verano.

Glaciares que llegan al verano sin nieve: la "inanición glaciar"

El fenómeno tiene nombre técnico: inanición glaciar. Ocurre cuando la línea de nieve trepa hasta el punto más alto del glaciar y este termina la temporada estival completamente desprovisto de nieve, ni siquiera en sus cumbres.

Sin esa acumulación, el glaciar no puede compensar el hielo que pierde por derretimiento. Si la situación se repite año tras año, entra en una pérdida de masa sostenida, se achica y avanza hacia su desaparición.

San Juan y Mendoza concentran la mayor cantidad de estos casos. En ambas cuencas, el promedio combinado pasó de 15 episodios anuales en la década de 1980 a 28 en la década de 2020.

Más piedras y sedimentos sobre el hielo

El estudio también midió el avance de los detritos, esas piedras, rocas y sedimentos que se acumulan sobre la superficie del hielo que quedó sin nieve. En las cinco cuencas analizadas, la superficie cubierta por materiales rocosos creció un 20% desde 1985.

En San Juan y Mendoza, los investigadores observaron que esos materiales avanzan sobre las lenguas glaciares, las partes que descienden por los valles, y detectaron un ensanchamiento de las morenas, las acumulaciones de rocas en los bordes o sobre los glaciares.

La presencia de piedras no siempre acelera el derretimiento: cuando la capa de sedimentos es lo suficientemente gruesa, puede actuar como aislante y reducirlo. Pero los cambios en esa cobertura permiten ver cómo evoluciona la superficie de los glaciares.

La megasequía que marcó el ritmo

Los investigadores aclararon que el estudio abarca hasta 2024 y no tiene relación con las intensas nevadas de este invierno. Aunque este año la cordillera recibió una gran acumulación de nieve, las tendencias de largo plazo muestran que los cambios se aceleraron después de 2009, en coincidencia con la megasequía que afecta a los Andes Centrales.

En San Juan, la relación entre las mediciones de nieve y la cobertura de detritos fue la más fuerte de todas las cuencas analizadas. El trabajo también menciona al glaciar Agua Negra entre los casos con pérdidas de masa importantes y sostenidas.

Las nevadas abundantes de este año representan un alivio, pero para saber su efecto real sobre los glaciares habrá que evaluar cuánta de esa nieve permanece después del verano y realizar nuevas mediciones.

ANDESMAG, la herramienta para seguir mirando

El equipo desarrolló ANDESMAG, un sistema de código abierto escrito en Python que permite identificar y clasificar automáticamente las distintas superficies de los glaciares a partir de imágenes satelitales. La herramienta podría aplicarse en otras regiones montañosas del mundo y mejorar el monitoreo de estos ambientes.

El artículo completo está disponible en acceso abierto en este enlace: https://lnkd.in/d7A5TWsS

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