El heredero de bajo perfil que se metió en el balotaje y ahora sueña con el indulto para su padre
Flávio Bolsonaro se metió en el balotaje brasileño y su padre, condenado a 27 años por golpismo, espera un indulto. Pero la campaña del heredero quedó marcada por dos escándalos que todavía no cerraron.
El senador Flávio Bolsonaro se impuso este domingo al presidente saliente Luiz Lula da Silva por casi dos puntos y forzó una segunda vuelta electoral en Brasil, que quedó fijada para el 25 de octubre. El primogénito de Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por golpismo, se convirtió así en la carta de la extrema derecha para volver al poder.
Admirador del salvadoreño Nayib Bukele y aliado ideológico de Javier Milei, el legislador de 45 años no era hasta hace muy poco un protagonista de la política brasileña. Su padre lo señaló con el dedo para reemplazarlo en la candidatura y el objetivo fue claro: aprovechar el apellido para desbancar a Lula y recuperar el último gran reducto de la izquierda sudamericana, con el fuerte respaldo de Donald Trump.
“El vínculo familiar explica el éxito que tuvo Flávio en su carrera política”, dijo a TN el analista Marco Teixeira, de la Fundación Getúlio Vargas de Río de Janeiro.
Un parecido que juega a favor
Flávio tiene un atributo que lo acerca a los seguidores de su padre: el parecido físico. En viejas fotografías que se viralizaron durante la campaña, solo la diferencia de edad permite distinguir a uno del otro.
El mayor de los cinco hijos de Jair Bolsonaro es abogado y se dedicó a la política desde muy joven, empujado por el mandato familiar. A los 21 años ya era legislador estadual de Río de Janeiro y a los 37 llegó al Senado. Su carrera siempre estuvo pegada a la de su progenitor, aunque su perfil bajo y la falta de aspiraciones presidenciales públicas lo mantuvieron en un segundo plano.
En los últimos años, su hermano Eduardo Bolsonaro tuvo más peso en la política nacional: está autoexiliado en Estados Unidos después de ser condenado a cuatro años de prisión por sus intentos de imponer sanciones estadounidenses contra Brasil. Su madrastra, Michelle Bolsonaro, electa este domingo como senadora, parecía mejor posicionada para reemplazar a su esposo por su popularidad entre los evangélicos, un sector clave en las elecciones.
Pero Flávio fue el elegido en la interna familiar. De un día para el otro pasó de personaje secundario a protagonista de la derecha dura que lidera el Partido Liberal (PL).
Un candidato que se muestra más moderado que su padre
Con una imagen sobria, el candidato se esforzó en campaña por mantenerse sereno, lejos del carácter explosivo de Jair Bolsonaro. Incluso se define como “más moderado” que el expresidente. Es padre de dos hijas y ferviente evangélico: su lema principal, “Ven con fe”, resume su religiosidad.
Para el analista político brasileño Fernando Guarnieri, de la Universidad de San Pablo, el senador “encaja más con el perfil de la derecha tradicional y pragmática que con el de la derecha radical”. En diálogo con TN, Guarnieri recordó que fue diputado estatal “sin una actuación destacada” y que fue acusado de practicar la “rachadinha”, la práctica de quedarse con parte del sueldo de los empleados. También señaló que es simpatizante de las milicias de Río de Janeiro, que condecoró a un conocido miliciano y empleó a sus familiares.
“Como senador no hizo nada notable. Si no fuera hijo de Bolsonaro, ni siquiera habría sido legislador”, sentenció.
Los escándalos que sacudieron la campaña
El camino hacia las elecciones no fue sencillo. Dos escándalos golpearon al candidato en los últimos meses.
El primero fue familiar. Mantuvo una fuerte disputa pública con su madrastra que escaló al punto de que la ex primera dama divulgó un video en sus redes para denunciar que su hijastro la había “humillado”. Según trascendió, hubo malos tratos en el marco de una discusión política familiar. El episodio puso en riesgo sus aspiraciones, sobre todo porque Michelle Bolsonaro tenía ambiciones presidenciales y arrastra el vital voto evangélico. Finalmente, Flávio le pidió disculpas y la paz volvió al clan.
El segundo escándalo lo alcanzó en plena campaña: la justicia anunció que lo investiga por sospechas de corrupción y lavado de dinero. La causa apunta a que le pidió a un conocido banquero detenido por estafa que financiara un “biopic” sobre su padre. El hijo mayor de Jair Bolsonaro negó todo, pero terminó admitiendo que no solo contactó al banquero, sino que también viajó en el jet privado del dueño del banco Master, Daniel Vorcaro.
Flávio no niega que ocupa un lugar que no pensaba tener y reconoce que su carrera estuvo siempre a la sombra de su padre. “Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, afirmó en un acto reciente en Río de Janeiro.