El grupo costarricense que conquistó Santa Rosa y guarda una promesa de Alfonsín
¿Qué tiene que ver una corvina a la parrilla con una promesa de Alfonsín? La historia de cómo tres músicos costarricenses llegaron a Santa Rosa y conquistaron corazones.
Tres músicos de Costa Rica llegaron a La Pampa con su calypso y una historia que parece sacada de una película. La banda "Afrocaribe" visitó Santa Rosa, tocó en vivo en Radio Noticias y dejó una anécdota que une a dos países.
Integrado por Juan Carlos Aparicio Molina, César López y Sergio Morales ("Flee"), el trío desembarcó en la provincia tras una promesa hecha hace 15 años. Su música, alegre y contagiosa, resonó en el programa "La Pampa Va" y en el Hogar de Ancianos, donde regalaron una tarde inolvidable.
Un encuentro que empezó con una corvina a la parrilla
La historia de esta visita comenzó en una playa del Pacífico costarricense. Juliana Vendramini, hija del "Conejo" Vendramini, estaba de paseo por el Parque Nacional Manuel Antonio cuando escuchó música argentina: Los Fabulosos Cadillacs sonaban a lo lejos. Curiosa, se acercó y conoció a Juan Carlos, quien la invitó a compartir un pescado asado.
Ese gesto de hospitalidad selló una amistad que duró década y media. "Prometieron que vendrían a Santa Rosa y cumplieron", contó Juliana, quien fue la impulsora de acercar a los músicos a la radio.
Guardianes del calypso y una misión especial
Más allá de su talento, los integrantes de "Afrocaribe" tienen un objetivo claro: rescatar la obra del maestro Sergio Morales, uno de los últimos referentes del folclore caribeño. "Ya no quedan referentes de esa música en el Caribe, solo queda él", explicaron con respeto.
Su paso por Argentina no fue casualidad. Uno de ellos, Juan Carlos, guardaba un recuerdo imborrable: en 1984, cuando era niño, el entonces presidente Raúl Alfonsín visitó su escuela, la "República Argentina" en San José. "Me miró y me dijo: 'Pibe, algún día vas a conocer la Argentina'", recordó emocionado. Cuarenta y dos años después, esa profecía se cumplió en La Pampa.
De San Telmo a Santa Rosa
Los músicos llegaron a Buenos Aires sin saber nada, se hospedaron en el centro y salieron a caminar por San Telmo con sus instrumentos. Un encuentro fortuito con compatriotas les abrió las puertas de La Catedral Club, un mítico salón de tango, y del Boliche Roberto, donde los esperaban para tocar a su regreso.
En Santa Rosa, además de la radio, visitaron el Hogar de Ancianos, donde compartieron su arte con los abuelos. "Nuestra música es diversa, refleja el encuentro de influencias indígenas, europeas y afrocaribeñas", explicaron.
Los ticos se despidieron agradecidos, con el sabor de la carne y el vino argentino, y con la certeza de que "las distancias geográficas son un invento cartográfico cuando hay un banjo o una guitarra de por medio". ¡Pura vida, maes!