El grooming ya no es un engaño a la vista: la nueva herramienta que usan para captar a tus hijos
¿Sabés qué estrategia usan los acosadores para ganarse la confianza de los chicos sin que nadie se dé cuenta? No es la que creés.
El grooming en línea no es una amenaza nueva, pero las tácticas de los agresores para contactar y captar a niños, niñas y adolescentes cambian a la velocidad de la tecnología. Hoy, el acoso digital ya no se limita a las redes sociales tradicionales: se gesta en videojuegos multijugador, servidores comunitarios y aplicaciones de mensajería directa, espacios que los más chicos usan a diario.
Comprender qué es el grooming y cómo evolucionó en los últimos años puede ayudar a las familias a identificar las señales de alerta sin caer en la paranoia de que toda amistad virtual es un peligro. Según explica Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica, la estrategia psicológica de fondo permanece intacta: los agresores explotan la necesidad natural de amistad, atención y pertenencia de los menores.
¿Qué es el grooming?
El grooming es un proceso deliberado en el que un adulto establece una relación con un niño o adolescente, muchas veces mintiendo sobre su identidad o edad, para ganarse su confianza antes de explotarlo o abusar de él. Internet multiplicó la facilidad con la que los agresores pueden contactar a sus víctimas: desde su casa, un mismo acosador puede llegar a decenas o incluso cientos de menores de forma simultánea.
La incorporación de nuevas herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial, permite crear identidades falsas cada vez más convincentes, adaptadas a los gustos y al lenguaje de cada víctima. Sin embargo, el patrón de manipulación sigue una secuencia previsible: simulan interés genuino por los pasatiempos del menor, generan confianza con apoyo emocional constante, migran la conversación a canales privados, exigen secretismo, introducen temas sexuales de forma gradual y, si la víctima intenta alejarse, recurren a la culpa, la coerción o las amenazas.
La clave: acompañar, no prohibir
Micucci remarca que asumir que cualquier amistad originada en Internet es un peligro no es la solución. En cambio, propone un acompañamiento activo y consciente por parte de los adultos responsables. Las medidas de prevención incluyen mantener un diálogo abierto y continuo, promover hábitos digitales saludables y estar presentes en los entornos virtuales que frecuentan los menores, conociendo las dinámicas de sus juegos y plataformas favoritas.
“Nuevas aplicaciones, herramientas de inteligencia artificial y comunidades en línea seguirán transformando el entorno digital, haciendo imposible anticiparse a cada nueva plataforma o tendencia. En lugar de intentar estar al día con cada cambio tecnológico, madres, padres y cuidadores pueden centrarse en lo más importante y duradero: ayudar a los niños y adolescentes a desarrollar la confianza necesaria para reconocer intentos de manipulación, cuestionar comportamientos sospechosos y saber que siempre pueden pedir ayuda”, destaca el especialista.