El grito que paralizó al mundo: así rompió Messi el récord de Klose
Messi superó a Klose con un golazo que desató su furia contenida. ¿Cómo fue la jugada que lo consagró como el máximo goleador mundialista?
Lo hizo otra vez. Lionel Messi, con un gol que desató furia, desahogo y emoción, se convirtió en el máximo artillero de la historia de los Mundiales. El 1-0 de Argentina ante Austria, en un partido vibrante, quedará grabado para siempre.
La jugada nació en los pies de Thiago Almada, quien habilitó a Medina por la izquierda. El defensor envió un centro rasante que el capitán argentino conectó con precisión quirúrgica para abrir el marcador. Pero el festejo fue mucho más que un simple gol.
Messi, que había fallado un penal en los primeros minutos del partido, descargó toda su bronca contenida en un grito desgarrador. Se abrazó con sus compañeros, con lágrimas en los ojos, sabiendo que acababa de hacer historia.
Con esta conquista, el rosarino alcanzó los 17 goles en Copas del Mundo, superando la marca que compartía con el alemán Miroslav Klose. El martes pasado, Messi ya había igualado al alemán al anotar un triplete ante Argelia, pero necesitaba un gol más para quedar en soledad como el máximo anotador de todos los tiempos. Y llegó.
El gol también significó el primero de Argentina en el partido, demostrando que la Scaloneta está en su mejor momento. Messi, que ya había marcado en seis ediciones distintas del Mundial (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y Estados Unidos-México-Canadá 2026), logró una hazaña inédita para un futbolista argentino.
¿Qué sintió Messi en ese momento?
El capitán argentino, visiblemente emocionado, dejó claro que este récord es el fruto de años de esfuerzo y dedicación. Su grito de furia y desahogo fue el reflejo de una carrera llena de éxitos, pero también de sacrificios.
Con este gol, Messi no solo agrandó su leyenda, sino que también le dio a Argentina una ventaja crucial en el partido. El estadio estalló de alegría, mientras el mundo entero era testigo de un nuevo capítulo en la historia del fútbol.
La imagen del capitán celebrando con el puño en alto y la mirada perdida en el horizonte quedará para siempre en la memoria de los fanáticos. Messi, el máximo artillero de los Mundiales, sigue escribiendo su historia.
