El grito que nació de un partido detenido: la verdadera historia de 'El que no salta, es un inglés'

¿Sabías que el famoso canto nació en un partido de Estudiantes y Quilmes en 1982? Un comunicado militar detuvo el juego y las tribunas estallaron. Conocé la historia completa.

· 4 min de lectura
El grito que nació de un partido detenido: la verdadera historia de 'El que no salta, es un inglés'
El grito que nació de un partido detenido: la verdadera historia de 'El que no salta, es un inglés'

Un domingo de abril de 1982, un partido de fútbol en La Plata se convirtió en el escenario del nacimiento de un himno popular. La voz del estadio pidió detener el juego, y de las tribunas surgió un canto que cruzó generaciones.

La rivalidad con Inglaterra viene de lejos, desde las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807. Pero fue el fútbol el que la transformó en bandera, orgullo y memoria. El Mundial de 1966 dejó la herida de la expulsión de Antonio Rattín y la sospecha de arbitrajes favorables a los ingleses. Dos años después, Estudiantes de La Plata jugó la final de la Copa Intercontinental contra Manchester United, y la prensa británica los etiquetó como "Animals".

El día que el fútbol se detuvo

El 25 de abril de 1982, Estudiantes recibía a Quilmes en el viejo estadio de 1 y 57. El partido iba 1-0 con penal del Tata Brown, pero el desarrollo estaba parejo. A los 36 minutos del segundo tiempo, algo inesperado rompió la rutina: los altoparlantes pidieron al árbitro Juan Carlos Loustau detener el juego.

El árbitro obedeció y reunió a los jugadores en el centro de la cancha. Desde los parlantes se leyó un comunicado oficial de la Junta Militar que anunciaba el inicio de las acciones bélicas en las Islas Malvinas. Héctor Clide Díaz, defensor de Quilmes, lo recuerda así: "Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina. Leyeron un comunicado de la Junta Militar que decía que se habían iniciado las acciones bélicas en las islas".

Muchos futbolistas sintieron que podían ser convocados por el servicio militar obligatorio. Néstor Frediani, volante de Quilmes, contó que su primer pensamiento fue: "Cagamos, nos llaman". Jorge Gáspari, capitán del Cervecero, definió el momento como "emocionante, imposible de olvidar".

El nacimiento del canto

Mientras los jugadores procesaban la noticia, en las tribunas ocurría otra cosa. Casi espontáneamente, los hinchas de ambas parcialidades empezaron a saltar al ritmo de "Y ya lo ve... y ya lo ve... el que no salta es un inglés". Sin saberlo, estaban dando origen a uno de los cantos más populares del fútbol argentino.

Entre los quilmeños quedó la sospecha de que todo fue planeado: "Siempre decimos que fue algo adrede de parte de Estudiantes. Que el técnico Bilardo habría parado el partido para enfriar", dijo Frediani. Y agregó: "Fue el único estadio donde se paró el partido. Y tuvo efecto. Muchos quedamos shockeados".

¿De dónde salió el ritmo?

El compás de este himno no nació en las canchas, sino en la música popular. En 1959, la canción española "El Porompompero", de Juan Solano y otros, popularizada por Manolo Escobar, ya tenía un estribillo pegadizo: "Porompompom, poromporom...". A finales de los 60, el panameño Camilo Azuquita grabó "Borombón, borombón, bon", una guaracha que se acercaba aún más a la melodía que luego adoptarían las tribunas.

El punto de inflexión llegó en 1971 con "Hay que alegrar al corazón", del dúo Juan y Juan. El comienzo era un anticipo: "Porompompón... porompompón...". Con el tiempo, ese "porom" se transformó en "borom bombom", que millones de argentinos aprendieron de memoria.

En 1982, el dibujante Caloi creó para la televisión "¡Burumbumbum, burumbumbum, yo soy el hincha de Camerún!", mostrando que el ritmo ya era patrimonio popular. Un año después, Estudiantes salió campeón con Bilardo y el canto se adaptó: "Borombombón, borombombón, es el equipo del Narigón". Luego vinieron versiones como "Borombombón, borombombón, es un afano, suspéndanlo" y "Borombombón, borombombón, para... la Selección".

Un himno que trasciende

Con los años, el cántico dejó de ser exclusivo de Malvinas y se volvió un símbolo de cada enfrentamiento deportivo entre Argentina e Inglaterra. Desde el gol de Maradona en México 86 hasta los cruces de rugby, hockey o tenis, el grito vuelve a aparecer.

Muchos lo cantan sin saber su origen. Otros recuerdan aquella tarde de abril en La Plata, cuando un partido se detuvo por un comunicado militar, el silencio invadió la cancha y nació un canto que atravesó generaciones. Saltá. No está muerto quien pelea, y lo ayuda el corazón. Memoria y corazón.

Más para leer

1win rinde homenaje a la pasión argentina en el Obelisco tras la final del Mundial
Tendencias
Pachamama en La Plata: los dos puntos de encuentro para la ceremonia y el ritual de la caña con ruda
Tendencias
El misterioso origen del fernet con coca: ¿un invento platense que los cordobeses se atribuyen?
Tendencias
Vuelve el Súper Cartonazo: conseguí tu tarjeta y podés ganar $1.000.000
Tendencias
Crepes de espinaca sin TACC: la receta que conquista a celíacos y amantes de lo saludable
Tendencias
El secreto de la empanada gallega que pocos conocen y que llegó para quedarse
Tendencias