El grito desesperado de un niño que salvó a su madre de una golpiza mortal en Libertador
¿Qué pasó en esa casa de Libertador cuando un nene gritó y detuvo una golpiza? La víctima contó que no era la primera vez que su hermano la atacaba.
Un ataque violento pudo terminar en tragedia en Libertador General San Martín, pero los gritos de un nene de pocos años fueron clave para frenar la furia del agresor. Una joven de 25 años denunció a su propio hermano, de 31, por haberla golpeado salvajemente en su propia casa.
El hecho ocurrió en el domicilio donde la víctima reside con su madre y sus dos hijos menores. Según la denuncia, el hombre llegó al lugar y comenzó a recriminarle distintas cuestiones personales. La discusión escaló rápidamente y se transformó en una agresión física de extrema violencia.
La secuencia del ataque
De acuerdo con el relato de la mujer, el agresor le dio un golpe de puño en el rostro. Cuando intentó alejarse y defenderse, él continuó: le arrojó una silla y luego tomó un palo de madera con el que la golpeó en la espalda.
La situación era cada vez más peligrosa y la vida de la joven corría serio riesgo. En ese momento, sus hijos pequeños presenciaron todo y comenzaron a pedir ayuda desesperadamente.
El momento clave que frenó todo
Uno de los niños gritó con todas sus fuerzas al ver a su madre siendo atacada. Ese grito desgarrador hizo que el agresor se detuviera por unos instantes. La víctima aprovechó esa breve interrupción para tomar su teléfono celular y llamar a la Policía.
Al notar que la mujer pedía auxilio, el hermano escapó del lugar antes de que llegaran los efectivos. La joven quedó con lesiones pero fuera de peligro.
No era la primera vez
La víctima radicó la denuncia en la Unidad Regional N° 4 y allí reveló un dato escalofriante: ya había sufrido una agresión similar por parte de su hermano tiempo atrás. Esa situación previa no había sido denunciada o no tuvo consecuencias legales.
Las autoridades ahora deberán determinar las medidas de protección necesarias para resguardar a la mujer y a sus hijos, mientras el agresor sigue prófugo.