El grito de una nena de 6 años que destapó el horror: su tío acusado de abusar de ella
Una nena de 6 años le contó a una amiga por WhatsApp que ya no quería vivir. Lo que reveló después, en un espacio terapéutico, destapó un horror que había permanecido oculto durante años en una casa de Santa Rosa.
La Justicia pampeana ratificó la responsabilidad penal de un joven por haber abusado sexualmente con acceso carnal de su propia sobrina, cuando la nena tenía apenas entre 6 y 7 años. El fallo fue confirmado por el Tribunal de Impugnación Penal (TIP), que rechazó el recurso presentado por la defensa del acusado.
Los hechos ocurrieron entre 2018 y 2019 en una vivienda de Santa Rosa, mientras los abuelos de la pequeña dormían. En ese momento, el agresor tenía 16 y 17 años, por lo que el caso quedó encuadrado dentro del Régimen Penal Juvenil provincial (Ley 3353).
El grito de ayuda que rompió el silencio
El calvario salió a la luz tiempo después, a partir de la intervención del equipo técnico de la escuela de la víctima. Docentes y compañeros advirtieron comportamientos preocupantes en la nena, que manifestaba “no tener ganas de vivir”.
A través de mensajes de WhatsApp, la menor le había confesado a una amiga que estaba muy mal y pensaba en quitarse la vida. Eso derivó en la urgente intervención de profesionales de la psicología. En ese espacio terapéutico seguro, la nena pudo poner en palabras el horror vivido, señalando a su tío como el responsable y rompiendo el silencio tras años de angustia y miedo.
El rechazo a la apelación
La defensora oficial, Vanesa Silvana Ortiz, había pedido que se revocara la condena y se absolviera al joven alegando el beneficio de la duda (in dubio pro reo). Sostuvo que el testimonio de la menor en Cámara Gesell carecía de respaldo suficiente y cuestionó el tiempo transcurrido entre los hechos y la denuncia.
El juez Filinto Rebechi, integrante del TIP, respaldó la decisión original del juez de Audiencia Andrés Aníbal Olié. Según la sentencia, los informes de las peritos psicólogas fueron contundentes: el relato de la nena fue “coherente, lógico y no de memoria”, y se descartó cualquier tipo de fabulación o influencia externa. Los informes también dieron cuenta del profundo daño psicológico, el retraimiento y la vulnerabilidad que los abusos dejaron en la menor.
Las medidas que deberá cumplir
Como el delito fue cometido durante su minoría de edad, la Justicia impuso a Pereyra un año de estrictas medidas socioeducativas. Entre las pautas fijadas, tiene prohibición absoluta de acercamiento a menos de 200 metros de la víctima y su madre, deberá culminar sus estudios secundarios, someterse a acompañamiento comunitario por parte de la Dirección de Niñez y continuar con un tratamiento psicológico obligatorio.