El gremio de gastronómicos de Bariloche quiere blindar el trabajo humano en el turismo: el aviso que puso a la ciudad a debatir
El gremio gastronómico de Bariloche quiere que la Carta Orgánica fije un límite al avance de la inteligencia artificial en el turismo. Qué tareas quieren blindar y por qué dicen que les cambia el futuro a miles de familias de la ciudad.
La UTHGRA Seccional Bariloche llevó a la discusión de la futura Carta Orgánica el impacto de la inteligencia artificial, la robótica y la automatización sobre el empleo turístico. El gremio busca que la ciudad defina qué tareas deberían conservar una presencia humana y con qué marco regulatorio se incorporará la tecnología.
El planteo fue presentado este lunes por el secretario general de la seccional, Nelson Rasini, y el asesor gremial Ovidio Zúñiga. Ambos sostuvieron que el avance tecnológico es inevitable, pero que Bariloche debe discutir qué lugar ocupará el trabajo humano en los servicios turísticos de los próximos años.
Rasini vinculó la propuesta con la elección de convencionales del 1 de noviembre y señaló que el gremio pretende que la Carta Orgánica contemple el concepto de una "ciudad turística, turísticamente humana".
"Nosotros vemos que el avance de la inteligencia artificial es algo que no se puede detener. Lo que queremos es que haya un marco regulatorio", sostuvo.
Entre los ejemplos de tareas que ya pueden ser reemplazadas por sistemas automatizados, mencionó el uso de códigos QR para pedir una bebida en un bar. "Si yo tengo un código QR donde pido una bebida, quizás ya no necesito al bartender", planteó. También se refirió al desarrollo de vehículos autónomos y a sistemas que podrían asumir la atención y la información al turista.
Una discusión que excede una elección
Zúñiga profundizó el planteo y sostuvo que la discusión sobre la Carta Orgánica tiene una importancia que va más allá del próximo período de gobierno. "La Carta Orgánica es mucho más importante que una elección de intendente, porque estamos hablando de los próximos 20, 25 o 30 años", afirmó.
En ese horizonte, definió el avance de la inteligencia artificial y la robótica como una nueva transformación industrial. "Estamos ante una nueva revolución industrial. Pero esta revolución industrial tiene una característica que no tuvo la anterior: puede reemplazar al ser humano", sostuvo.
Aclaró que, desde su perspectiva, el problema no se limita a los trabajadores de hotelería y gastronomía. "Esto no es solamente para los trabajadores de hotelería y gastronomía. Esto es para todos los trabajadores, para todas las familias y para las generaciones que vienen", afirmó.
Mencionó como ejemplo la incorporación de sistemas de autocobro en supermercados, donde tareas que antes realizaban trabajadores ahora las hacen los propios clientes.
Qué tareas quieren preservar
En el turismo, en cambio, la intención es preservar determinadas funciones humanas. "Nosotros queremos que en el turismo haya trabajadores. Que haya conductores humanos, que haya capitanes humanos en las embarcaciones, que haya guías humanos, que haya personas que informen al turista", explicó.
Consultado por Bariloche Opina sobre si la propuesta buscaba que determinadas tareas turísticas quedaran reservadas a trabajadores, Zúñiga confirmó esa intención y volvió a mencionar el transporte, las embarcaciones y la atención al visitante.
La discusión derivó hacia una de las cuestiones centrales: qué debería establecer concretamente la Carta Orgánica y hasta dónde podría llegar una regulación de este tipo. Ante la pregunta de si eso podía entrar en tensión con la evolución tecnológica, Zúñiga cuestionó que el avance tecnológico deba ser considerado necesariamente como la única referencia. "¿Quién dice que el mundo tiene razón? Preguntémosle a la gente si quiere trabajo o quiere un robot", planteó.
También se le preguntó si el camino podía pasar por reorganizar la capacitación de los trabajadores para que aprendan a trabajar junto con las nuevas herramientas en lugar de quedar desplazados. Zúñiga insistió en que el objetivo del gremio no es rechazar la tecnología. "No nos estamos resistiendo al progreso. Lo que no queremos es que el progreso deje al costado del camino al ser humano", afirmó.
El debate con la actividad privada
La discusión alcanzó a la actividad privada. Se planteó si fijar determinadas condiciones mediante la Carta Orgánica podría entrar en conflicto con la libertad de una empresa que quisiera incorporar inteligencia artificial para desarrollar una tarea turística. Zúñiga respondió que la cuestión debía analizarse a partir de las condiciones para prestar servicios turísticos en Bariloche, y volvió sobre los ejemplos: vehículos conducidos por personas, embarcaciones con capitán humano y personas encargadas de brindar información turística.
Otro de los interrogantes fue si la Carta Orgánica es el instrumento adecuado para establecer este tipo de criterios o si algunas cuestiones podrían resolverse mediante ordenanzas, resoluciones y mecanismos de fiscalización municipal. Zúñiga defendió que la discusión llegue a la Carta Orgánica porque, según explicó, se trata de establecer una mirada de largo plazo.
"La inteligencia artificial y la robótica avanzan mucho más rápido que las regulaciones", sostuvo, y advirtió sobre las consecuencias que podría tener el desplazamiento de trabajadores si la incorporación de tecnología no contempla ese impacto. En ese sentido, habló incluso de la posibilidad de que aparezcan cada vez más "desocupados de cuello blanco", en referencia a trabajadores que hoy desarrollan tareas administrativas, profesionales o intelectuales y que también podrían verse afectados por la automatización.
(Bariloche Opina)