El granizo sorprendió a Añelo: los minutos que nadie esperaba en pleno corazón de Vaca Muerta
Añelo se llevó la peor parte de un temporal que llegó sin aviso y que también se sintió en otras localidades de la comarca petrolera. El frío y las probabilidades de lluvia quedaron al límite, y lo que se espera para las próximas horas no es lo que muchos imaginan.
La tarde del miércoles se cortó de golpe en Añelo. Una lluvia intensa primero y el granizo después cayeron sobre el corazón de Vaca Muerta, en una ráfaga breve pero lo suficientemente fuerte como para sorprender a todos los que andaban por la calle.
El fenómeno llegó poco antes de las 18. La cortina de agua empezó a bajar con fuerza y enseguida se le sumaron las piedras de hielo. Vecinos que salían de sus trabajos y gente que circulaba a pie o en vehículo quedaron expuestos a un temporal que no estaba en los planes de la jornada.
En algunos sectores de la localidad la intensidad fue mayor que en otros y el granizo alcanzó a acumularse sobre el suelo. Después, tal como había llegado, la tormenta se disipó y el sol volvió a asomar.
Una mañana complicada en toda la comarca
El agua no fue exclusividad de la tarde. En la comarca petrolera la tormenta había descargado con más fuerza durante las primeras horas de la mañana. Pasado el mediodía, la llovizna apareció por períodos breves, como anticipo de lo que vendría después.
Otros reportes indicaron que en San Patricio del Chañar también se observó la caída de granizo. Mientras tanto, en Cutral Co y Plaza Huincul la lluvia se registró durante la mañana con intensidad regular.
El frío y las probabilidades de lluvia
A las 19, la estación meteorológica de la cooperativa Copelco marcó una temperatura de 7° centígrados, con una sensación térmica idéntica. En ese mismo momento, el alerta por probabilidades de lluvia rondaba el 96%.
Para la noche se pronosticaba un descenso de la temperatura, aunque no se indicó la caída de agua. El miércoles en Añelo dejó una postal clara: minutos intensos que se sintieron en la calle y que, por suerte, no pasaron a mayores.
Foto: Andrea Vázquez