El granizo golpeó las chacras misioneras y ahora van por el número que define todo

Los técnicos recorren las chacras de Misiones con una planilla en la mano: tormentas, granizo e inundaciones dejaron daños que todavía no se pueden cerrar. Hay dos números que definen el futuro de cada productor y hasta ahora nadie los tiene.

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El granizo golpeó las chacras misioneras y ahora van por el número que define todo
El granizo golpeó las chacras misioneras y ahora van por el número que define todo

El Ministerio del Agro y la Producción de Misiones desplegó a sus equipos técnicos en el territorio para medir el impacto de los últimos eventos climáticos sobre las chacras. La tarea se hace en conjunto con las áreas de Producción y del Agro de cada municipio, con tres objetivos concretos: identificar qué actividades agropecuarias quedaron afectadas, cuantificar las pérdidas y establecer el daño económico.

Los fenómenos que se están evaluando son tres: las tormentas con vientos intensos, la caída de granizo y las inundaciones. No se trata de episodios aislados. La seguidilla de eventos y su efecto acumulado obligan a un seguimiento permanente, porque los daños pueden agravarse con el correr de las semanas.

Por eso el trabajo de los técnicos en cada distrito resulta clave: permite armar un diagnóstico ajustado a las particularidades de cada sistema productivo y a los distintos niveles de afectación.

El relevamiento, primer eslabón hacia la emergencia

Para llegar a una eventual declaración de emergencia agropecuaria provincial hace falta información técnica que sostenga la magnitud de los daños. En esta etapa inicial, la cartera provincial consolida los relevamientos en territorio y documenta las pérdidas económicas y productivas.

Ese material debe complementarse con el informe climático del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Ambos instrumentos son el sustento técnico para redactar el decreto provincial de emergencia agropecuaria.

Cumplido ese paso, la Provincia tiene que presentar la documentación ante la Comisión Nacional de Emergencias y Desastres Agropecuarios (CNEYDA), el organismo que evalúa las situaciones de afectación productiva y recomienda el reconocimiento de las declaraciones de emergencia o desastre a nivel nacional. Si la Comisión considera que se reúnen las condiciones de la normativa vigente, se avanza hacia el reconocimiento nacional mediante la resolución correspondiente.

Por qué la medición es tan difícil

Determinar la magnitud real de las pérdidas es el desafío central del proceso. Los eventos climáticos se vienen sucediendo y sus consecuencias no siempre aparecen de inmediato.

La normativa fija dos escalones. Se habla de emergencia agropecuaria cuando las pérdidas alcanzan al menos el 50 % de la producción o de la capacidad productiva. La condición de desastre agropecuario, en cambio, corresponde a daños que llegan al 80 %.

Eso significa que la situación puede variar entre municipios y modificarse con el tiempo: una zona que al principio muestra condiciones de emergencia podría luego alcanzar niveles compatibles con un desastre. Por eso el relevamiento no es una foto puntual, sino un seguimiento técnico que registra la evolución de los daños y construye el respaldo para las decisiones administrativas.

Municipios y productores, en contacto directo

Desde el Ministerio se subraya la importancia del trabajo con los municipios, cuyas áreas técnicas mantienen trato directo con las productoras y los productores afectados. Esa articulación permite detectar las situaciones más críticas, ordenar la información y avanzar en una evaluación integral del impacto sobre las economías regionales de Misiones.

También se aclara un punto: la declaración provincial y su posterior reconocimiento nacional son instancias necesarias dentro del procedimiento institucional, pero no implican automáticamente la asignación de recursos económicos por parte del Gobierno nacional.

La prioridad de la cartera es seguir fortaleciendo el trabajo técnico en territorio, dimensionar con precisión las pérdidas y reunir la documentación que respalde las gestiones para atender al sector. El objetivo declarado es avanzar con información concreta y criterios técnicos, reconociendo las dificultades que atraviesan las familias productoras cuando los fenómenos climáticos golpean sus cultivos, sus ingresos y la continuidad de sus actividades.

El Niño y la ganadería: plan de prevención

En paralelo, en el Museo Regional Aníbal Cambas de Posadas se realizó una reunión de análisis y coordinación técnica para evaluar los posibles efectos del fenómeno de El Niño sobre la actividad ganadera misionera. Allí se estudiaron los riesgos de las intensas precipitaciones previstas y se planificaron medidas preventivas para proteger a los animales, resguardar los establecimientos y sostener la actividad ante posibles contingencias hídricas.

Uno de los ejes fue la situación de los establecimientos ganaderos ubicados en zonas vulnerables a inundaciones y anegamientos. Se evaluaron las proyecciones de lluvia para los próximos meses, un dato relevante para anticipar crecidas y sus consecuencias sobre las áreas productivas.

También se abordaron estrategias para asegurar alimento para el ganado, reforzar la prevención y el seguimiento sanitario, y organizar el traslado preventivo de los animales hacia terrenos elevados y sectores seguros. El fin es reducir la exposición al riesgo, preservar el bienestar animal y minimizar las pérdidas productivas que podrían afectar a las familias ganaderas de la provincia.

Del encuentro participaron autoridades y equipos técnicos del Ministerio del Agro y la Producción, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el Inta y representantes de los ministerios de Gobierno y de Ecología y Recursos Naturales Renovables. También estuvieron la diputada provincial Arabela Soler, intendentes, equipos técnicos de municipios y asociaciones y entidades gremiales del sector ganadero.

El intercambio sirvió para identificar necesidades del sector y reforzar la coordinación institucional frente a posibles contingencias, con especial atención a los establecimientos más expuestos a las crecidas. Además, se remarcó la importancia de seguir las condiciones meteorológicas e hidrológicas para ajustar las medidas preventivas según la evolución de los pronósticos y las características de cada zona.

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