El gigante que exportaba 170 mil toneladas ahora manda apenas 50 mil: el sector citrícola del NEA, contra las cuerdas
Hace años que vienen avisando que la actividad no da más, y ahora los números lo confirman: las exportaciones de cítricos dulces se derrumbaron a un tercio de lo que eran. El titular de la cámara exportadora del NEA apuntó contra un problema de fondo que, dice, nunca se resolvió.
La citricultura del Nordeste argentino atraviesa uno de sus peores momentos. La Cámara de Exportadores de Citrus del Noreste Argentino (CECNEA) advirtió que la actividad industrial, el consumo interno y las ventas al exterior se derrumban al mismo tiempo, y que ese combo genera un desequilibrio profundo en toda la cadena.
El presidente de la entidad, Enrique Yelin, puso números al desplome. Entre 2007 y 2008, la Argentina llegaba a despachar unas 170 mil toneladas de cítricos dulces al mundo. Hoy los embarques rondan las 50 mil toneladas. De ese total, cerca de 35 mil corresponden a mandarinas.
La caída de las colocaciones internacionales tiene un efecto dominó: buena parte de la fruta que no sale al exterior se vuelca al mercado doméstico, que llega debilitado y no logra absorberla.
Los tres frentes que se apagaron a la vez
Yelin fue tajante al describir el panorama: “Actualmente están deprimidos los tres destinos posibles para la fruta: la industria, el mercado interno y la exportación”.
El sector elaborador de jugos, que venía de un período de valores elevados, registró una fuerte caída de precios. Y el consumo de naranjas y mandarinas en los hogares también perdió dinamismo.
Para el titular de la cámara exportadora, el problema de fondo es otro y viene de lejos: “El eterno problema que tenemos es la falta de competitividad”.
Con ese diagnóstico, el sector citrícola del NEA queda atrapado entre costos que no bajan, precios que se derrumban y mercados que se cierran. La advertencia de los exportadores es clara: sin competitividad, la salida se vuelve cada vez más difícil.