El gesto que casi le cuesta el Mundial: el árbitro rompió el silencio y la FIFA tomó una decisión
Un gesto de la mano en plena transmisión del Mundial 2026 desató una tormenta de acusaciones de racismo. ¿Qué dijo el árbitro para salvar su lugar? La respuesta de la FIFA sorprendió a todos.
El Mundial 2026 vivió su primer escándalo extrafutbolístico cuando un gesto del árbitro Shaun Evans desató acusaciones de racismo en plena transmisión. Pero la FIFA cerró el caso en cuestión de horas: lo exoneró al no encontrar intencionalidad.
El australiano Shaun Evans, de 38 años, fue captado por las cámaras durante la previa del partido entre Alemania y Curazao, en Dallas, Texas. En plena conexión en vivo, realizó con su mano derecha la señal invertida del “OK” a la altura de su pierna. Inmediatamente, organizaciones de derechos humanos lo calificaron como un símbolo neonazi.
¿Qué dijo Evans para salvar su carrera?
En un comunicado oficial difundido por la FIFA, el árbitro asistente de video suplente aseguró que el movimiento fue un tic involuntario. “No hice intencionalmente ningún gesto o símbolo con la mano para comunicar un mensaje, afiliación, juego o creencia de ningún tipo. La única explicación que puedo ofrecer es que el movimiento fue un tic involuntario y subconsciente del cual no fui consciente en el momento”, declaró.
Evans agregó que al revisar las grabaciones internas de la sala VAR durante los 90 minutos del partido, se demostró que repitió ese mismo ademán de forma constante mientras manipulaba una lapicera para anotar incidencias. Lamentó además que la cobertura mediática no reflejara sus valores.
¿Qué dijo la FIFA?
La Comisión Disciplinaria independiente del organismo actuó con rapidez. Tras contrastar la versión del árbitro con las grabaciones continuas de la sala técnica, dictaminó: “Después de examinar el asunto relacionado con el árbitro asistente de video suplente Shaun Evans, no se encontró evidencia de incumplimientos del Código Disciplinario de la FIFA. El Comité también ha tomado nota de la declaración del señor Evans”.
El origen del escándalo
Todo ocurrió en la previa del partido que Alemania ganó 7-1 a Curazao, por la fase de grupos. Durante la conexión televisiva internacional con el Centro de Transmisión de la FIFA en Dallas, la cámara enfocó al equipo de analistas de video. Allí, Evans fue captado haciendo la señal de “OK” invertida.
La organización Fare Network, socio estratégico de la FIFA y la UEFA para monitorear conductas racistas, calificó el gesto como un símbolo “neonazi” y pidió la expulsión inmediata del árbitro. “Este árbitro no debería tener ningún rol adicional en esta Copa del Mundo”, señalaron en un duro comunicado, cuestionando por qué usó esa configuración de la mano justo al saber que la transmisión estaba en vivo.
Finalmente, la FIFA dio por cerrado el caso, pero el debate sobre los límites de la interpretación de gestos en el deporte quedó abierto.