El furor por Capi despertó un negocio ilegal que no para de crecer en Santa Fe
¿Sabías que detrás de los peluches y llaveros que todos quieren hay un negocio que mata carpinchos para vender sus crías? Las organizaciones ambientalistas revelaron cómo funciona el mercado ilegal que el furor por Capi puso en evidencia.
El furor por Capi, la mascota de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, encendió una alarma entre organizaciones ambientalistas: detrás de la ternura que despiertan los carpinchos se esconde un mercado clandestino de caza furtiva y venta ilegal que lleva años funcionando en la región.
Las entidades advirtieron que estos animales "no son mascotas, sino una especie protegida" y pidieron a la población que no compre ejemplares ofrecidos en redes sociales, porque provienen del tráfico ilegal.
De Nordelta al marketing: cómo nació el fenómeno
Los carpinchos se convirtieron en un fenómeno comercial sin precedentes desde su aparición en los countries de Nordelta. El simpático roedor del humedal pasó de su hábitat natural a estamparse en indumentaria, peluches, llaveros, mochilas, vasos y hasta cumpleaños temáticos.
"El carpincho o capibara es furor desde hace algunos años, por eso la provincia lo eligió como mascota de los Juegos Suramericanos. En este contexto, preocupa el tráfico de carpinchos. Porque una cosa es un peluche y otra muy diferente es comprar un animal, que en última instancia es responsabilidad de los adultos", evaluó Franco Peruggino, de la ONG MundoAparte, en declaraciones a La Capital.
El referente ambientalista señaló que el interés por tener estos animales se repite con otras especies como monos, loros y tortugas. "Por ese mismo motivo también venden su carne proveniente de la caza furtiva, mientras las crías se ofrecen como mascota en Marketplace", acotó.
Peruggino remarcó que la elección de Capi como mascota oficial debería servir para generar empatía con los animales reales. "No se les debe prender fuego su casa (incendios intencionales en las islas) y tampoco se pueden cazar para comercializar su carne ni vender crías", reclamó.
Un comercio cruel escondido detrás de la ternura
La organización El Paraná No se Toca respaldó la denuncia y aseguró que los cazadores furtivos comercializan estos ejemplares en redes sociales. "Es común ver a esta especie a la venta, a pesar de que está protegida y su caza está prohibida. Es un comercio que, lamentablemente, siempre está presente", afirmaron.
Los ambientalistas fueron más allá y describieron el origen de esos animales que se ofrecen por internet. "Los cazadores matan a los padres (macho y hembra) para capturar a las crías, incluso a veces matan a las madres con los carpinchos a punto de nacer y desde allí comienza todo el derrotero ilegal. Eso queda a la vista al observar el tono de las pezuñas de los cachorros que ponen a la venta en internet", consignaron.
La caza furtiva, según precisaron, se extiende desde la zona de Diamante (Entre Ríos), las islas de Santa Fe y Puerto San Martín, y llega al menos hasta las costas frente a Villa Gobernador Gálvez. "Este tipo de carne y crías se trafican desde hace años al igual que las nutrias; es realmente lamentable", repudiaron.
La prueba en Marketplace y el operativo en el Paraná
Un sondeo de La Capital comprobó la versión de los ambientalistas: en algunos clasificados de Marketplace aparecen ofertas como "Hay carpincho. 4.500 el kilo" o "Vendo nutrias a $10 mil cada una".
Además, la radio Diamante FM publicó que al menos seis cazadores furtivos fueron detenidos el pasado 19 de agosto por efectivos de la Comisaría Flotante de Diamante, en un operativo náutico realizado en aguas del Paraná, a la altura de la boya 476. En el procedimiento se secuestraron armas de fuego, seis carpinchos y cinco jabalíes, todos eviscerados como consecuencia de la práctica ilegal. Según el parte policial, los apresados eran oriundos de San Lorenzo y Puerto San Martín.
Carpincho o capibara: el señor del pasto
Aunque en Argentina, Uruguay y Paraguay se lo llama carpincho, el término capibara predomina en Brasil, Venezuela y Colombia. La palabra proviene del guaraní kapiÿva, que significa "señor del pasto", en alusión a su dieta herbívora.
Su nombre científico es Hydrochoerus hydrochaeris y es el roedor más grande del mundo. Puede alcanzar los 65 kilos y habita zonas húmedas y pantanosas de Sudamérica.
Su rol ecológico es clave: al alimentarse de pastos, contribuye a regular la vegetación de los humedales. Sin embargo, la expansión urbana generó conflictos con la población humana, como ocurrió en el Delta del Tigre, donde los carpinchos invadieron barrios privados y parques y abrieron el debate sobre cómo convivir con la fauna autóctona.