El fuego no da tregua en Paraná: tres horas de combate en la Toma Vieja y una advertencia que nadie quiere escuchar
El calor aprieta, la vegetación está seca y los bomberos de Paraná ya no dan abasto: el viernes la Toma Vieja ardió por más de tres horas. Pero hay una práctica cotidiana que, según los propios rescatistas, es la que más dolores de cabeza les trae.
Los Bomberos Voluntarios de Paraná volvieron a sonar la alarma: el calor que se viene, sumado a la vegetación seca, convierte a la ciudad en un polvorín. Y la prueba más reciente fue el incendio que el viernes arrasó un sector de monte nativo en la zona de la Toma Vieja, donde las llamas exigieron más de tres horas de trabajo ininterrumpido.
Lucas García, coordinador de Protección Civil de la Municipalidad de Paraná y bombero voluntario, no esquivó la crudeza al hablar con UNO: “Es lamentable la cantidad de incendios que hubo en la ciudad de Paraná”, disparó. Ese mismo día, los equipos también habían tenido que salir a apagar focos en Miguel David, Jorge Newbery, Bajada Grande y la Plaza de las Mujeres.
Un viernes de llamas y viento
En la Toma Vieja, el fuego se metió de lleno en una zona de monte. La combinación de pastizales secos y ráfagas de viento fue el combustible perfecto para que las llamas se expandieran sin control. El operativo incluyó la colaboración del municipio, que aportó el agua necesaria para sostener las tareas de los bomberos.
Desde los organismos de emergencia insisten en que la prevención es la herramienta más efectiva para bajar el riesgo. García fue tajante: lo primero es evitar las quemas. “Mayormente, lo que hablamos siempre es de la prevención, de no quemar y de avisar si alguien ve algún foco”, explicó.
Quemar ramas: una práctica que puede salirse de control
La quema de residuos verdes es una costumbre arraigada en muchos patios, pero puede derivar en un desastre cuando el clima juega en contra. Una fogata que parece dominada se convierte en un infierno si hay vegetación seca y viento.
Por eso, desde Bomberos recuerdan que no hace falta prender fuego para deshacerse de las ramas. El municipio cuenta con equipos que retiran los residuos verdes. “Hay que saber que el municipio tiene sus equipos, que recogen ramas y tienen sus equipamientos para eso. No es necesario quemar ramas o basura”, subrayó García.
La advertencia también apunta a las colillas de cigarrillos: arrojarlas en pastizales o zonas con vegetación seca puede ser la chispa que inicie un incendio.
Fogatas y asados: apagar hasta la última brasa
Con la llegada del calor, campings y costas se llenan de vecinos y visitantes que cocinan al aire libre. En esos casos, García remarcó que es clave apagar por completo el fuego antes de irse y no dejar brasas encendidas que puedan reavivarse.
Las fogatas solo deben hacerse en lugares habilitados, lejos de árboles y pastizales, y nunca con viento fuerte. Además, hay que delimitarlas y tener a mano elementos para sofocarlas.
El otro pilar de la prevención es el aviso temprano. Ante humo o llamas, la recomendación es comunicarse de inmediato y no acercarse si hay riesgo para la integridad física. “Nuestro cuartel está preparado para solventar varias intervenciones juntas, ya que hay un personal de voluntariado bastante amplio que está preparado para estas situaciones”, destacó García.
Protección Civil también mira al cielo por El Niño
Mientras combaten incendios, desde Protección Civil no pierden de vista otras contingencias. El municipio comenzó a prepararse desde diciembre ante los escenarios asociados al fenómeno de El Niño. García integra el Comité de Contingencia municipal como asesor técnico y participa de acciones de preparación junto a distintas áreas y auxiliares.
“Nos estamos preparando ante todas estas situaciones”, aseguró, y detalló que se trabaja con vecinos y personal capacitado para actuar en emergencias, rescates y situaciones límite.